Mate Rimac, CEO de Bugatti Rimac, avisa a las marcas europeas: "No intentéis imitar a los chinos, son imbatibles"

El CEO de Rimac cree que Europa está dando una mala respuesta ante el avance de China. Su consejo pasa por recuperar materiales, identidad y exclusividad en lugar de competir con más pantallas.

Mate Rimac (derecha) manteniendo una conversión con el CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume (izquierda).
Mate Rimac (derecha) manteniendo una conversión con el CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume (izquierda).
07/10/2026 13:00
Actualizado a 07/10/2026 13:00
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La industria europea del automóvil lleva tiempo buscando la fórmula para responder al rápido crecimiento de los fabricantes chinos. Las nuevas marcas procedentes del gigante asiático han conseguido ofrecer coches eléctricos con abundante tecnología, tiempos de recarga cada vez menores y precios muy competitivos, obligando a los fabricantes tradicionales a replantearse sus estrategias.

Mate Rimac, fundador y CEO de Rimac Group y máximo responsable de Bugatti Rimac, cree que parte de la industria está tomando el camino equivocado. En un vídeo publicado en su perfil personal de Instagram, el empresario croata ha lanzado un mensaje muy directo a los fabricantes europeos, y es que intentar derrotar a sus competidores chinos haciendo exactamente lo mismo que ellos difícilmente dará resultado.

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Mate Rimac ha indicado a los fabricantes europeos cuál es el verdadero camino y los ha comparado con la industria relojera.

"Los chinos son prácticamente imbatibles"

"La industria automotriz europea está en apuros, y ahora andan gastando decenas o cientos de millones en consultores para salir de esta situación", comienza Rimac en su vídeo. El empresario incluso ironiza sobre el dinero destinado a buscar una solución: "Les ahorraré ese dinero".

Su recomendación es bastante sencilla: "Lo que no deben hacer es intentar no imitar a los demás y, especialmente, en lo que los chinos son prácticamente imbatibles: pantallas más grandes, menos botones y tiempos de recarga más rápidos. No lo hagan", afirma. Rimac considera que tratar de superar a las compañías chinas precisamente en aquellas características donde han construido buena parte de su ventaja competitiva no es la estrategia adecuada para Europa.

En lugar de perseguir esa carrera tecnológica en la que ve que Europa tiene poco que hacer, Rimac propone recuperar algunos de los atributos tradicionalmente asociados a los automóviles europeos. En el vídeo utiliza como referencia el interior de un Rolls-Royce para explicar su planteamiento: "Piensen en el cuero, los materiales auténticos, las cosas de verdad". Su idea no pasa únicamente por añadir equipamiento, sino por crear productos cuya diferenciación resulte difícil de replicar mediante una guerra de especificaciones.

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El CEO de Bugatti Rimac ha dado un consejo a las marcas europeas "para ahorrarles mucho dinero". 

Mate Rimac pone como ejemplo a los relojes suizos

El propio empresario anticipa una de las principales críticas que puede recibir su propuesta. Apostar por automóviles más exclusivos puede funcionar para las marcas de lujo, pero difícilmente parece una respuesta suficiente para fabricantes que necesitan vender cientos de miles o incluso millones de vehículos cada año.

"Y sí, se puede decir: 'Bueno, es un coche de lujo, no es para todo el mundo. Tienen que fabricar un coche para todos'. Ahí es donde discrepamos", responde Rimac. Para defender su posición recurre a otra industria europea que ha conseguido conservar una enorme relevancia internacional pese a representar una pequeña parte de la producción mundial, como es la relojería suiza.

"No fabrican relojes para todos, pero ahí es donde se concentra la mayor parte de las ganancias". Según las cifras citadas por Rimac, los fabricantes suizos producen únicamente alrededor del 5% de los relojes vendidos mundialmente, pero concentran aproximadamente el 90% de los beneficios generados por esta industria. Hay que incidir en el hecho de que Mate Rimac es un gran aficionado a la relojería. De hecho, el nuevo Bugatti Tourbillon hace referencia a un tipo de maquinaria, considerada como la más elitista existente.

Europa debe encontrar algo que China no pueda copiar fácilmente

Con esta comparación, Rimac pretente que el usuario medio, así como la cúpula de las marcas europeas entiendan este punto de vista. Su planteamiento no consiste necesariamente en que todos los fabricantes europeos deban transformarse en marcas de lujo, sino en evitar una competición basada exclusivamente en características donde las compañías chinas pueden desarrollar productos rápidamente y ofrecerlos a costes inferiores.

Su mensaje adquiere especial relevancia en un momento en el que numerosos fabricantes europeos están introduciendo grandes pantallas, reduciendo los controles físicos y acelerando el desarrollo de nuevas arquitecturas eléctricas para intentar igualar las prestaciones tecnológicas de sus competidores. Todo ello para equiparar sus vehículos a los chinos. Por ello, Rimac plantea exactamente el camino contrario: recuperar identidad, materiales, diseño y aquellas características capaces de aportar un valor diferencial al producto europeo. "No intentéis imitar" es, en definitiva, el núcleo de su recomendación.

La receta difícilmente puede aplicarse de la misma manera a todas las compañías, especialmente a aquellas cuyo negocio depende de los vehículos de gran volumen. Pero Rimac tiene clara cuál no debería ser la respuesta: intentar ganar a los fabricantes chinos copiando precisamente aquello que éstos pueden desarrollar más rápido y, en muchos casos, fabricar a menor coste.