Paja de trigo, colillas de cigarrillos y restos de vapeadores, la materia prima que España utiliza para crear un asfalto resistente a las grietas

Investigadores de dos universidades españolas desarrollan proyectos para mejorar el asfalto con residuos agrícolas y urbanos.

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Es asfalto puede dejar de ser como es.
07/10/2026 10:00
Actualizado a 07/10/2026 10:00
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La carretera del futuro podría ser muy diferente de las que estamos acostumbrados a ver desde siempre, porque, en lugar de depender exclusivamente de materias primas convencionales, distintos grupos de investigación están estudiando cómo convertir residuos de todo tipo en componentes capaces de mejorar el comportamiento del firme. En España, dos líneas de investigación desarrolladas por universidades apuntan en esa peculiar dirección: una utiliza paja de trigo y otra transforma colillas, incluidas las procedentes de cigarrillos electrónicos, en materiales que pueden incorporarse a las mezclas asfálticas.

En la Universidad de Huelva, el proyecto GreenAsphalt trabaja con celulosa procedente de paja de trigo, con el objetivo de aprovechar un residuo agrícola abundante para obtener un aditivo capaz de modificar las propiedades del betún, el material que actúa como argamasa en el asfalto. La investigación, desarrollada por científicos del Centro en Tecnología de Productos y Procesos Químicos (Pro2TecS), ha resultado en un trabajo publicado en la revista científica Carbohydrate Polymers.

honda zrv carretera
Los proyectos buscan crear carreteras más sostenibles.

Paja para mejorar el asfalto

El procedimiento pasa por modificar químicamente la celulosa de la paja mediante un proceso de sililación. De esta forma, las fibras adquieren características que mejoran su compatibilidad con materiales hidrofóbicos como el betún. En las pruebas realizadas, cuando incorporaban esta celulosa modificada se conseguía una mejora de la rigidez y la elasticidad del betún con la temperatura.

El proyecto está financiado mediante GreenAsphalt, con participación de la Junta de Andalucía, fondos europeos FEDER, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación. La Junta explica que la finalidad es convertir un residuo agrícola en un material de mayor valor añadido y reducir la dependencia de productos de origen fósil.

José Enrique Martín Alfonso, profesor del área de Ciencias de los Materiales de la Universidad de Huelva José Enrique Martín Alfonso y autor del artículo, explica: “Este nuevo material, sin embargo, se fabrica a partir de residuos agrícolas, la paja de trigo y aceites vegetales, lo que lo hace mucho más sostenible. Es biodegradable, renovable y aprovecha un subproducto que normalmente se quema tras la cosecha, lo que genera contaminación”.

También colillas

Por otra parte, investigadores del Laboratorio de Ingeniería de la Construcción de la Universidad de Granada, en colaboración con la Universidad de Bolonia, han estudiado el empleo de colillas de cigarrillos como materia prima para fabricar pellets destinados a las mezclas asfálticas. En este caso, el interés reside sobre todo en los residuos de cigarrillos electrónicos, cuyos filtros contienen una cantidad aprovechable de fibras de celulosa y plástico PLA.

El proceso consiste en retirar los restos de tabaco y cenizas, triturar las fibras y mezclarlas con una cera que funciona como aglutinante. Después, el material se prensa, calienta y corta para obtener pequeños pellets. Cuando estos entran en contacto con el betún caliente, la cera se funde y libera las fibras recicladas. Estas pueden actuar como refuerzo dentro de la matriz del asfalto y aumentar su resistencia a la fisura, al mismo tiempo que contribuyen a que el material sea más dúctil y flexible.

Los ensayos realizados en el laboratorio de la UGR apuntan a que estas fibras pueden mejorar la resistencia del pavimento frente a las grietas provocadas tanto por las cargas del tráfico como por los cambios de temperatura. Además, la formulación estudiada permite incorporar porcentajes elevados de material procedente de asfalto reciclado. Los resultados fueron recogidos en un trabajo publicado en Construction and Building Materials en 2025.

Aunque se trate de proyectos paralelos e independientes, ambos buscan lo mismo: convertir residuos que normalmente terminan como desechos en materiales funcionales para infraestructuras. Pero hay que ser conscientes de que, por el momento, son investigaciones de laboratorio que no van a reemplazar inmediatamente al asfalto convencional.