Porsche representa la quintaesencia de la deportividad. El fabricante alemán tiene como objetivo recuperar la senda que les hizo famosos y populares. Su agenda Sportwagenschmiede '35 supondrá grandes cambios e importantes llegadas. La más importante de todas será el primer superdeportivo con residencia habitual en la gama. El Porsche Mission S, adelanta cómo será ese coche. Se ha presentado en el muelle de Queens, en Nueva York, con Manhattan de fondo.
La elección del entorno no es casual o aleatoria: allí se tomaron en 1953 las primeras imágenes del 550 Spyder, otro Porsche de motor central. Aunque su aspecto resulta emocionante, lo más importante es lo que hay debajo: una plataforma de superdeportivo con motor central que se colocará por encima del Porsche 911. Podemos considerarlo como el sucesor espiritual del Porsche Carrera GT o del Porsche 918, el primer hiperdeportivo híbrido de la casa.
Una plataforma nueva en lo más alto de la gama

El motor central es la clave del diseño. Gracias a él, el coche puede tener esa línea de techo que cae suave hacia atrás y que Porsche llama “flyline”. De la mecánica, por ahora, no sabemos nada más, aunque se prevé algún tipo de electrificación. No total, como ya han dejado bien claro los alemanes, pero sí parcial como ya ocurre con el Porsche 911.
Michael Leiters, presidente del Consejo de Dirección de Porsche AG, insiste en que un Porsche tiene que reconocerse como tal a primera vista. El director de diseño, Tobias Sühlmann, lo presenta como el resultado de una estrategia de diseño global y pensada a largo plazo. Nada tiene que ver el aspecto del Mission S con el Mission X que presentaron en la primavera de 2024.
Guiños a medio siglo de historia

El exterior mantiene los rasgos de siempre: aletas en forma de torpedo, la típica línea de techo y unas proporciones anchas y bajas. Pero cada pieza recuerda a un modelo histórico. Los faros redondos y las aletas vienen del 911 y de la Serie G. El frontal plano y la idea de un “coche dentro del coche” en la zaga recuerdan al Porsche 911 GT1.
La línea del techo bebe del 959 y la refrigeración recuerda al ventilador del radiador del 917. Las llantas recuperan el diseño de disco telefónico del 928, ahora pensado para pesar menos. Atrás hay un alerón activo integrado en la carrocería, que une función y estética.
Un interior sin pantalla central

Dentro, el puesto de conducción manda. Tras el volante hay cinco relojes redondos, con un cuentavueltas analógico en el centro. La clásica disposición de los de Stuttgart. Las esferas cambian de posición según el modo de conducción. Los guiños aquí son al 550 Spyder y al 356. La sorpresa es lo que falta: no hay pantalla central fija ni pantalla para el acompañante.
En su lugar, un soporte retráctil para el móvil compatible con MagSafe, y las funciones se manejan desde la app My Porsche. Una decisión valiente en un momento en el que casi todos los fabricantes llenan el salpicadero de pantallas, como la que monta el Porsche Taycan. Los asientos tienen un cinturón tipo arnés integrado en el centro y los mandos de ajuste eléctrico cambian de sitio. Los colores (Firn White Metallic, Light Red Metallic, Black Chrome y Special Black en el interior) recuperan la paleta de Porsche Motorsport.
Mucho diseño y ninguna cifra
El Mission S deja claro hacia dónde va el estilo de Porsche, que la marca quiere trasladar pronto a sus próximos modelos. Lo que falta es lo que más nos interesa: qué motor llevará el nuevo superdeportivo, cuánta potencia tendrá y con qué tipo de electrificación contará. Hasta que Porsche aclare la mecánica, es una declaración de intenciones más que un coche que podamos valorar. Próximamente, Porsche presentará la nueva generación de la gama 718 que, esta sí, será 100% eléctrica.