La transformación de BYD en Europa tiene dos objetivos: acercar la producción al mercado y ampliar su oferta de vehículos electrificados. La compañía ya no quiere depender exclusivamente de los coches eléctricos de batería para crecer en el continente. Los híbridos enchufables (PHEV) van a ocupar un lugar central en su estrategia comercial durante los próximos años.
La vicepresidenta ejecutiva de BYD, Stella Li, ha resumido este cambio con una declaración que marca el rumbo de la compañía: «Nos estamos preparando para ser más europeos en términos de producción». No se trata únicamente de abrir fábricas, sino de consolidar una presencia industrial y comercial adaptada a las particularidades del mercado europeo.

Los híbridos enchufables ganarán protagonismo frente a los eléctricos
BYD llegó a Europa con una estrategia centrada en los coches eléctricos, pero ahora prepara una ampliación importante de su catálogo de híbridos enchufables. La previsión de Stella Li es que estos modelos acaben teniendo más peso que los eléctricos puros en las ventas de la marca en el continente.
«En los próximos uno o dos años, nuestros híbridos enchufables dominarán las ventas», ha afirmado la directiva. Para respaldar esta apuesta, BYD prevé lanzar otros tres o cuatro PHEV durante los próximos seis meses, ampliando las alternativas disponibles para quienes todavía no quieren depender exclusivamente de la infraestructura de recarga.
Los híbridos enchufables combinan un motor eléctrico, una batería recargable y un motor de combustión. Esta configuración permite realizar desplazamientos cotidianos en modo eléctrico cuando la batería tiene carga y recurrir al motor térmico en viajes largos. Su atractivo comercial depende, en buena medida, de que los conductores puedan recargarlos habitualmente y aprovechar así su autonomía eléctrica.
El cambio de estrategia también responde a la experiencia de BYD en Reino Unido, donde su modelo más vendido ya es un híbrido enchufable. Este comportamiento comercial constituye una referencia para la compañía a la hora de ampliar su oferta en otros mercados europeos.
Hungría y Turquía, claves para la producción local
El segundo pilar de la estrategia es industrial. BYD pretende que, en un plazo de dos o tres años, todos los coches eléctricos que venda en Europa puedan fabricarse en el continente. La iniciativa permitirá reducir la dependencia de las importaciones desde China y responder a las barreras comerciales de la Unión Europea.
La compañía está ultimando su fábrica de Hungría, cuya producción está prevista para este año, y también contempla fabricar vehículos en Turquía. La implantación industrial europea puede reducir los costes logísticos y los plazos de entrega, además de acercar la producción a sus clientes.
Este movimiento cobra especial importancia por los aranceles adicionales que la UE aplica a los coches eléctricos fabricados en China, tras su investigación sobre las subvenciones públicas recibidas por los fabricantes. La producción local ofrece a BYD una vía para reducir la exposición a estas medidas, aunque no elimina automáticamente todos los costes y requisitos asociados a fabricar y vender en Europa.

Un crecimiento que impulsa su expansión europea
La apuesta llega en un momento de fuerte crecimiento comercial. Durante los ocho primeros meses de 2026, BYD matriculó 234.099 vehículos en Europa, un 144,1 % más que en el mismo periodo de 2025. Su cuota de mercado alcanzó el 2,5 %, frente al 1,1 % registrado un año antes.
En ese mismo periodo, Ford acumuló 244.938 matriculaciones, un 14,4 % menos que en los ocho primeros meses de 2025. La evolución de ambas marcas refleja el avance de BYD en el mercado europeo, aunque sus volúmenes todavía presentan diferencias.
La expansión también incluirá su marca de lujo Yangwang, cuyo desembarco europeo está previsto para 2027. Con ella, BYD pretende entrar en segmentos de mayor precio y diversificar su presencia más allá de los modelos generalistas.
La combinación de producción local, nuevos híbridos enchufables y una marca prémium apunta a una transformación de fondo: BYD quiere pasar de ser un fabricante chino que exporta vehículos a convertirse en un actor industrial y comercial integrado en Europa.