China ya fabrica alrededor del 95% de las baterías de gran escala utilizadas para almacenar electricidad en redes (BESS), parques renovables y otras grandes instalaciones. Su mercado doméstico refleja la velocidad del cambio: la capacidad china de almacenamiento energético pasó de unos 2,4 GW en 2020 a más de 140 GW en 2025. Esta expansión refuerza una nueva dependencia estratégica para Europa, porque sustituir petróleo y gas por solar y eólica exigirá cada vez más baterías capaces de guardar electricidad cuando sobra y devolverla cuando la red la necesita.
Esa necesidad de guardar energía es precisamente la que está convirtiendo las baterías estacionarias en uno de los próximos grandes mercados de la transición energética. Hasta ahora, cuando se hablaba del dominio chino en baterías, casi toda la atención se centraba en los coches eléctricos. CATL y BYD se han convertido en gigantes globales y buena parte de la cadena de suministro de litio, LFP, ánodos y cátodos pasa directa o indirectamente por China.
Pero hay otro mercado que crece con enorme rapidez y que puede ser igual de estratégico: las baterías de gran tamaño destinadas a almacenar electricidad.

De 2,4 a más de 140 GW en apenas cinco años
China no sólo fabrica estas baterías. También se ha convertido en uno de los mayores usuarios del mundo. Según los datos recogidos, su capacidad de almacenamiento energético pasó de aproximadamente 2,4 GW en 2020 a más de 140 GW en 2025.
Ese crecimiento ha creado una enorme industria alrededor de compañías como CATL y Sungrow, capaces de producir sistemas completos de almacenamiento y exportarlos prácticamente a cualquier mercado.
La consecuencia es una concentración industrial difícil de ignorar: alrededor del 95% de las baterías utilizadas actualmente en sistemas de almacenamiento de gran escala se fabrican en China.

Europa necesita cada vez más estas baterías
El problema europeo aparece precisamente porque las renovables están creciendo. Instalar más solar y más eólica reduce la necesidad de quemar gas, pero crea otro desafío: la electricidad no siempre se produce cuando se necesita.
Durante las horas centrales del día puede existir abundante generación fotovoltaica e incluso precios eléctricos extremadamente bajos. Cuando cae el sol desaparece esa producción, mientras hogares, fábricas y servicios continúan consumiendo. Las baterías permiten trasladar parte de esa energía de unas horas a otras y aprovechar mejor cada megavatio renovable instalado.
Y aparece ahora un segundo factor: los centros de datos y la inteligencia artificial. Estas instalaciones consumen enormes cantidades de electricidad de manera prácticamente constante. Si Europa quiere alimentar su crecimiento con renovables, el almacenamiento adquiere todavía más importancia.

Cambiar petróleo por renovables puede crear otra dependencia
Aquí está la paradoja. Europa lleva años intentando reducir su dependencia energética exterior. La crisis del gas ruso mostró los riesgos de depender demasiado de un único proveedor, mientras la electrificación del transporte busca reducir también las importaciones de petróleo.
Pero construir un sistema energético basado en solar, eólica y grandes baterías puede sustituir unas dependencias por otras. No es exactamente lo mismo importar una batería que importar gas o petróleo. Una batería se compra una vez y puede prestar servicio durante años, mientras los combustibles fósiles deben importarse continuamente.
Sin embargo, controlar la fabricación, las celdas, los componentes y buena parte de la cadena de suministro otorga una ventaja industrial enorme.
Europa dispone de fabricantes y numerosos proyectos de almacenamiento, pero está todavía muy lejos de la escala china. Y cuanto más rápido crezcan la solar, la eólica, los centros de datos y la electrificación, más importante será disponer de baterías capaces de estabilizar la red.
La transición energética europea puede reducir millones de toneladas de combustibles fósiles importados. El siguiente reto será conseguir que esa independencia no dependa casi por completo de que China siga suministrando las baterías necesarias para almacenar la electricidad renovable.