De aquí a 15 años, 66.000.000 € es lo que se ahorraría Barcelona si todos sus autobuses urbanos pasasen a ser eléctricos

Reemplazar los autobuses de combustión por modelos eléctricos presenta beneficios medioambientales además de económicos.

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El gasto inicial sería mayor, pero a medio plazo compensaría.
08/10/2026 10:00
Actualizado a 08/10/2026 10:00
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Barcelona podría ahorrarse 66,5 millones de euros en los próximos 15 años si completa la electrificación de la flota de autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), según apunta un estudio elaborado por el Centro de Innovación del Transporte (CENIT) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

El análisis toma como referencia la sustitución de 772 autobuses y compara dos escenarios durante un periodo de 15 años: mantener una estrategia de renovación basada en tecnologías convencionales de combustión o completar la transición hacia vehículos eléctricos. La segunda opción exige un desembolso inicial considerablemente mayor, pero el menor consumo energético y, especialmente, la reducción de los costes de mantenimiento, terminan inclinando la balanza hacia su lado.

 Autobuses eléctricos TMB.
Autobuses eléctricos del TMB.

El estudio parte de datos reales de TMB

Para elaborar sus cálculos, el CENIT ha tenido en cuenta el precio de los vehículos, las inversiones necesarias en infraestructura, los consumos energéticos, los kilómetros recorridos por la flota y los históricos de mantenimiento de la misma. Los investigadores también entrevistaron a técnicos de la compañía y visitaron las cocheras.

El resultado es una diferencia significativa en el Coste Total de Propiedad (TCO): electrificar completamente la flota supondría un coste de 794,4 millones de euros, frente a los 826,9 millones que alcanzaría la renovación de los autobuses actuales mediante tecnologías convencionales de combustión. Si además se incorporan los ingresos potenciales procedentes de los Certificados de Ahorro Energético (CAE), el coste asociado a la alternativa eléctrica bajaría hasta los 760,4 millones de euros.

El punto de ruptura está en la inversión inicial, porque comprar los autobuses eléctricos supondría elevar el desembolso destinado a la renovación de la flota de 268,2 a 442,1 millones de euros. No solo eso, habría que sumar 73 millones para completar la infraestructura de recarga de las cocheras de Horta y Zona Franca, mientras que en el escenario convencional esa infraestructura requeriría únicamente unos 5,9 millones.

A pesar de ello, el mayor coste inicial se compensa con el funcionamiento posterior de los vehículos. El estudio estima que los gastos de operación y mantenimiento pasarían de 547,5 millones de euros en el escenario estándar a 259,3 millones con una flota completamente eléctrica.

La presidenta de TMB, Laia Bonet, explica que el análisis era importante “porque responde positivamente con datos y evidencias a la pregunta de si es sostenible económicamente electrificar una flota de autobuses”, además de que permite cuantificar los “beneficios económicos y ambientales de la electrificación de la flota y que se sitúan en un ahorro de 66 millones de euros”.

La transición, además, ya está en marcha: “Desde ahora y hasta el próximo año esperamos recibir 136 autobuses eléctricos nuevos con lo que un 30% de la flota de TMB ya será de cero emisiones”.

El beneficio no se limita al balance económico

Según el estudio, la sustitución de la flota evitaría cada año la emisión de más de 58.000 toneladas de CO2, además de 91,7 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOX) y 594,2 kilogramos de partículas contaminantes procedentes de los motores de combustión. Al incorporar el coste asociado al cambio climático y los efectos sobre la salud derivados de la contaminación atmosférica, el beneficio social adicional de la electrificación se situaría en unos 81 millones de euros.

Pero la cuenta del informe está condicionada a que se cumplan determinadas premisas, como mantener una relación de sustitución cercana a un autobús eléctrico por cada vehículo convencional retirado, que los nuevos modelos dispongan de autonomía suficiente para completar la jornada con una única carga nocturna y que los contratos de adquisición contemplen la sustitución de las baterías dentro de la garantía del fabricante.