El aeropuerto de Zúrich ha dado un nuevo paso en la implantación de vehículos autónomos con el inicio de las operaciones de dos lanzaderas eléctricas sin conductor de seguridad a bordo. El proyecto, desarrollado junto al especialista chino en conducción autónoma WeRide, permite que ambos vehículos circulen dentro de las instalaciones aeroportuarias en un entorno controlado y están supervisados desde un puesto de control remoto.
Las primeras operaciones completamente automatizadas han dado comienzo a principios de septiembre, después de una fase de desarrollo y pruebas que llevaba activa desde marzo de 2025. El proyecto se ha desplegado de manera progresiva para cumplir los requisitos técnicos, de seguridad y regulatorios necesarios para alcanzar el nivel de automatización previsto, acumulando más de 15.000 km.

Ahora, sin conductor
La nueva fase cobra importancia porque desaparece el conductor de seguridad dentro del vehículo, pasando a realizarse la supervisión desde un puesto de control remoto situado en el ZRH Innovation Hub. Desde allí, un operador puede seguir el funcionamiento de las lanzaderas y actuar si se produce una situación que requiera asistencia. El sistema también está diseñado para detener automáticamente el vehículo cuando detecta un obstáculo inesperado, tras lo cual el operador remoto puede evaluar la situación y proporcionar apoyo a la conducción si resulta necesario.
Las dos lanzaderas realizan un recorrido definido dentro de la zona aeroportuaria, una ruta que conecta la entrada de empleados de la puerta 101 con el área de mantenimiento situada en la puerta 130 y que cuenta con varias paradas. Los vehículos no atraviesan calles de rodaje de aeronaves durante el recorrido, lo que limita la interacción con una de las zonas de mayor complejidad operativa de un aeropuerto.
Coralie Klaus Boecker, responsable del ZRH Innovation Hub del Aeropuerto de Zúrich, ha declarado: “Estamos muy satisfechos con este logro. La automatización gradual de los vehículos puede suponer una contribución importante para los aeropuertos, dada la creciente escasez de personal cualificado. Por ello, para nosotros era fundamental sentar las bases necesarias desde una etapa temprana. De este modo, estamos creando las condiciones, tanto para nosotros como para nuestros socios, que permitan el despliegue seguro de vehículos automatizados en el aeropuerto”.
Por el momento, otra vez sin pasajeros
Aunque ya funcionan sin conductor de seguridad, la primera etapa de esta operación de nivel 4 de autonomía se desarrolla sin pasajeros. El objetivo es comprobar el comportamiento de las lanzaderas en esta nueva configuración antes de recuperar el transporte de empleados, algo que se espera que ocurra tras un periodo de unas cuatro semanas.
La evolución del proyecto deja claro que se ha ido implementado un proceso gradual de incremento de la autonomía. La primera fase comenzó con un conductor de seguridad situado en el puesto de conducción. Posteriormente, la supervisión humana se trasladó al asiento trasero y aumentó progresivamente el peso del control remoto hasta llegar a la situación actual, en la que no hay ningún trabajador de seguridad dentro de los vehículos.
El proyecto tiene inicialmente previsto mantenerse en funcionamiento hasta finales de 2026, aunque los socios están estudiando una posible ampliación del programa con las dos unidades. La intención no se limita a demostrar que los vehículos pueden circular de forma autónoma, sino también a utilizar los resultados obtenidos durante la prueba para determinar cómo podría ampliarse en el futuro el uso de vehículos automatizados dentro del aeropuerto.
“La conducción automatizada no significa que las personas desaparezcan, pero las tareas cambian. Las operaciones también serán más eficientes, ya que en el futuro un solo empleado podrá supervisar varios autobuses”, apunta Raphaël Glaesener, Gerente Sénior de Innovación del Aeropuerto de Zúrich.

