Europa quiere que recorrer sus principales carreteras en coche eléctrico deje de depender de encontrar por casualidad una estación de carga rápida. El Reglamento AFIR establece para la red básica de la RTE-T grupos de recarga cada 60 kilómetros como máximo y, desde finales de 2025, exige que cada uno alcance al menos 400 kW de potencia conjunta y cuente con un punto de 150 kW como mínimo. En 2027, la potencia mínima del conjunto subirá hasta los 600 kW.
España acaba de presentar la hoja de ruta con la que pretende adaptar su infraestructura a ese escenario. El Gobierno ha remitido a la Comisión Europea el nuevo Marco de Acción Nacional (MAN) y lo mantiene en audiencia pública hasta el 2 de octubre de 2026, periodo durante el que particulares, empresas y organizaciones pueden presentar observaciones al documento.

Las carreteras principales se llevan buena parte del protagonismo
Una de las prioridades será reforzar la recarga de alta potencia en los grandes corredores del país. El Gobierno ha reservado, entre otras medidas, 200 millones de euros para MOVES Corredores, un programa dirigido a instalaciones con al menos 300 kW de potencia agregada. A esto se suma la obligación para las estaciones de servicio que venden más de 10 millones de litros de combustible al año de instalar al menos 400 kW, cantidad que aumentará a 600 kW desde 2027.
El despliegue tampoco quedará limitado a las autopistas y autovías. Los aparcamientos de edificios no residenciales con más de 20 plazas deberán disponer de un punto de recarga por cada 40 plazas, mientras que los inmuebles dependientes de la Administración General del Estado tendrán que duplicar esa proporción hasta alcanzar uno por cada 20. Los municipios de más de 50.000 habitantes también deberán marcar objetivos anuales de instalación vinculados a sus Zonas de Bajas Emisiones.
El MAN también quiere facilitar la localización de las estaciones existentes. El mapa estatal REVE ya muestra información en tiempo real sobre disponibilidad y precio de unos 44.700 puntos, mientras que en la Red de Carreteras del Estado se está extendiendo una señalización específica que indica dónde están las estaciones y a qué distancia se encuentran.
España tiene más de 42.000 puntos, pero el reto ahora está en la potencia y la cobertura

La red española contabiliza actualmente 42.318 puntos de recarga pública, con una potencia nominal conjunta de 2.269 MW. Según los datos del MITECO, la potencia instalada por vehículo electrificado ligero equivale a 2,66 veces el mínimo exigido actualmente por la normativa europea, por lo que el siguiente paso ya no pasa únicamente por incrementar el número absoluto de conectores.
El propio Marco sitúa ahora el foco en extender la alta potencia y cubrir mejor los corredores principales ante el crecimiento previsto del parque electrificado. El PNIEC fija como referencia alcanzar 5,5 millones de vehículos electrificados de todas las categorías en 2030, un escenario que obligará a que la infraestructura crezca no solo en cantidad, sino también en capacidad y distribución territorial.