Hasta ahora, los cuadros de las bicicletas eléctricas (ya sean urbanas, de trekking o de montaña) se han fabricado mayoritariamente con materiales como acero, aluminio o fibra de carbono. Estos materiales aportan resistencia y rigidez, pero su producción exige procesos intensivos en energía y resulta compleja a la hora de reciclarla al final de la vida útil del producto.
En este contexto, el plástico aparece como una opción sostenible que combina rendimiento estructural con menor impacto ambiental. El sector de las bicicletas eléctricas podría estar a punto de vivir un salto tecnológico significativo con la llegada de un cuadro fabricado íntegramente en plástico reciclable.

Una total revolución para las bicicletas
El proyecto, resultado de la colaboración entre la empresa alemana igus y el fabricante de e-bikes Advanced Bikes, es un paso tecnológico (y ecológico) basado en el desarrollo del primer cuadro fabricado íntegramente en plástico reciclable. Sus creadores lo presentan como un hito en la ambición por reducir el impacto medioambiental y fomentar la economía circular en un sector en expansión.
La bicicleta eléctrica ha ganado popularidad en los últimos años, impulsada por la conciencia ambiental y las políticas públicas que favorecen alternativas al transporte motorizado convencional. En Alemania, por primera vez en 2023, sus ventas superaron a las de bicicletas tradicionales, un síntoma de la creciente preferencia por soluciones de movilidad sostenible. Sin embargo, 90 % de los cuadros de bicicleta siguen fabricándose con materiales como acero, aluminio o fibra de carbono, procesos intensivos en energía y con una tasa de reciclaje limitada al final de su vida útil.
Frente a ese escenario, igus y Advanced Bikes han desarrollado un cuadro para bicicleta eléctrica que pesa solo 3,3 kilogramos, inyectado en una sola pieza con plástico de alto rendimiento reforzado con fibras de carbono. El moldeo por inyección permite fabricar el cuadro sin soldaduras ni uniones, lo que incrementa la rigidez estructural, reduce el peso y elimina gran parte de los procesos auxiliares tradicionales de ensamblaje.
Además, al producirse en Alemania, se optimizan las distancias logísticas y se facilita una producción “just in time” ajustada a la demanda del mercado. “El objetivo de Advanced era fabricar un cuadro de material compuesto con un 100 % de plástico reciclable inyectado”, señala Jan Philipp Hollmann, responsable de la industria de bicicletas en igus. “Llevamos más de 30 años desarrollando y produciendo componentes como cojinetes, engranajes y rótulas para el sector, por lo que aceptamos el reto de diseñar y producir este cuadro desde el inicio”.
El nuevo cuadro se integrará en la próxima bicicleta eléctrica de trekking Reco Urban de Advanced Bikes, un modelo diseñado para usuarios que buscan prestaciones aptas tanto para el uso diario como para trayectos más largos.

La elección de plásticos técnicos de alto rendimiento ofrece ventajas adicionales: resistencia a la corrosión, mantenimiento mínimo y mejores propiedades de amortiguación frente a vibraciones, lo que puede traducirse en una experiencia de conducción más cómoda, incluso en recorridos prolongados.
Uno de los aspectos clave de este desarrollo es su contribución directa a la economía circular. Gracias al programa de reciclaje denominado Chainge, igus puede recuperar los cuadros al final de su vida útil, triturarlos y reutilizar el material en nuevas producciones. Esto contrasta con los procesos habituales para metales o compuestos tradicionales, cuya recuperación energética y material plantea retos ecológicos más complejos.
“En el futuro, queremos que otros componentes reciclables, como cestas portaequipajes, llantas, manillares y tijas de sillín, también se fabriquen mediante inyección”, añade Helge von Fugler, fundador y director general de Advanced Bikes. “Solo así una e-bike puede ser completamente reciclable”.
El uso de plásticos avanzados permite no solo reciclar el cuadro sino también explorar nuevos diseños. El proceso de moldeo por inyección facilita la creación de geometrías complejas y opciones de personalización estética, desde acabados minimalistas hasta colores llamativos, sin sacrificar la funcionalidad. Además, estos materiales son libres de lubricación y resistentes a la corrosión, por lo que pueden someterse a procedimientos de limpieza intensivos sin riesgo de daños.
Antes de su comercialización, todos los componentes de la bicicleta, incluido el nuevo cuadro, han pasado por un riguroso programa de pruebas. En el laboratorio de igus en Colonia, con 4.000 m² de instalaciones, se realizan anualmente 135 billones de ciclos de test y 15.000 ensayos en total, de los cuales 250 m² están dedicados a componentes de bicicleta como ruedas, manillares y bielas.

La verificación incluye pruebas estandarizadas según las normativas EFBE y TÜV, así como procedimientos internos para evaluar posibles defectos como bolsas de aire en el material compuesto y estimar la vida útil bajo diferentes condiciones ambientales. Advanced Bikes ofrece además una garantía de 30 años para sus cuadros, una señal de confianza en la durabilidad del diseño.
Aunque el reciclaje de metales como aluminio o acero es técnicamente posible, la incorporación de plásticos reciclables y procesos eficientes de producción puede contribuir a disminuir el impacto ambiental asociado a la fabricación y desecho de bicicletas eléctricas.