La industria automovilística alemana ha recibido una de las advertencias más duras de los últimos años. Moritz Schularick, uno de los economistas más influyentes de Alemania y presidente del prestigioso instituto ‘Kiel Institute for the World Economy’, ha asegurado públicamente que gigantes como BMW, Mercedes-Benz o Volkswagen podrían dejar de existir “en su forma actual” antes de 2030. Y sus palabras están generando un enorme terremoto dentro del sector automovilístico europeo.
La afirmación no significa necesariamente que las marcas vayan a quebrar completamente, pero sí apunta a algo notablemente grave, ya que habla de una transformación radical que podría reducir drásticamente su tamaño, influencia global y capacidad industrial. Según la entrevista que Schularick concedió al medio Handelsblatt, la revolución eléctrica y el avance tecnológico chino serán las bases para este enorme cambio, el cual habría llegado más rápido de lo que los fabricantes alemanes habría podido imaginar.

Las tres grandes alemanas no podrían adaptarse a la ‘invasión’ china
Durante décadas, Alemania construyó su liderazgo mundial gracias a motores térmicos, ingeniería mecánica y enormes exportaciones premium. El problema es que el coche eléctrico está cambiando completamente las reglas del juego. Ahora el peso del software, las baterías, la electrónica y la inteligencia artificial es muchísimo mayor. Y ahí China está avanzando muchísimo más rápido.
En su intervención, Schularick considera que las marcas alemanas siguen atrapadas en estructuras industriales demasiado lentas y pesadas mientras fabricantes chinos como BYD, Xiaomi, Geely o NIO desarrollan coches eléctricos muchísimo más baratos y tecnológicamente avanzados. Además, muchos fabricantes chinos ya controlan elementos clave como baterías, semiconductores y cadenas de suministro.
El mencionado economista también cree que Alemania subestimó la velocidad del crecimiento industrial de China. Durante años, muchas marcas europeas pensaron que el país asiático seguiría siendo principalmente un gran mercado para vender coches premium alemanes. Pero ahora ocurre exactamente lo contrario, ya que los fabricantes chinos empiezan a conquistar Europa con tecnología propia.

China como el ‘gran rival’ a batir por Alemania
De hecho, los datos empiezan a ser preocupantes para Alemania. Las marcas chinas ya duplicaron su cuota europea en apenas un año y siguen creciendo muchísimo más rápido que la mayoría de fabricantes tradicionales europeos. BYD, por ejemplo, ya vende más eléctricos que Tesla en algunos mercados europeos y prepara una ofensiva enorme de híbridos enchufables baratos para el Viejo Continente.
El automóvil no es simplemente otro sector industrial para Alemania. Es uno de los pilares económicos fundamentales del país. Volkswagen, BMW y Mercedes generan cientos de miles de empleos directos e indirectos y representan una parte enorme de las exportaciones. Por eso las declaraciones de Schularick han provocado tanta preocupación.
Según el economista, el gran problema es que el coche eléctrico reduce muchísimo la ventaja histórica alemana en ingeniería mecánica compleja. Un eléctrico tiene menos piezas móviles, menos complejidad técnica tradicional y depende muchísimo más de software y electrónica, precisamente áreas donde empresas tecnológicas y fabricantes chinos avanzan muy rápido.

Aún existe futuro para las empresas europeas
Además, Schularick cree que Europa está reaccionando demasiado lento. Mientras China invierte agresivamente en electrificación, inteligencia artificial y baterías, Europa sigue debatiendo regulaciones, aranceles y objetivos climáticos sin una estrategia industrial suficientemente sólida. La situación es especialmente delicada para Volkswagen, ya que el grupo alemán atraviesa enormes dificultades en China, el que ha sido su mercado más importante durante años. Las ventas de eléctricos de marcas locales la están desplazando rápidamente, mientras BYD y otros fabricantes crecen fuertemente en Europa.
Mercedes-Benz y BMW mantienen mejor posicionamiento premium, pero tampoco están inmunes. Las marcas chinas empiezan ya a lanzar berlinas y SUV eléctricos de lujo con niveles tecnológicos altísimos y precios muchísimo más competitivos. El problema no es únicamente fabricar buenos coches eléctricos. El verdadero desafío es controlar ecosistemas completos de baterías, conectividad, inteligencia artificial, conducción autónoma y servicios digitales. Y ahí Alemania empieza a perder terreno peligrosamente.
Aun así, Schularick también deja una puerta abierta. Cree que las marcas alemanas todavía pueden sobrevivir si aceptan rápidamente que el automóvil del futuro será radicalmente distinto al que dominó Europa durante el pasado siglo XX. Y por primera vez en décadas, muchos en Alemania ya no dan por garantizado que BMW, Mercedes o Volkswagen seguirán dominando la industria mundial dentro de diez años.