La red de carga pública es una de las preocupaciones habituales de aquellos que todavía no han dado el salto a la movilidad eléctrica. Expandir la infraestructura de carga es absolutamente necesario para generar una mayor confianza en torno al coche eléctrico. En Europa, Alemania ha tomado el mando de la red. La Agencia Federal de Redes alemana ha publicado nuevas cifras sobre la expansión de la infraestructura pública de recarga. Según los datos, el 1 de abril se superó el hito de los 200.000 puntos de recarga públicos instalados por las calles y las carreteras de toda Alemania.
Este volumen técnico representa una ganancia neta de 3.902 puntos si se realiza la comparativa respecto al pasado 1 de febrero. La evolución a doce meses vista confirma la velocidad de crucero que ha tomado el tejido industrial germano. En términos interanuales, el número global de puntos de suministro se elevó en 28.962 unidades, lo que equivale a un incremento del 17% en comparación con el mismo periodo del ejercicio precedente. Alemania está invirtiendo mucho dinero en ampliar su red, no solo para turismos, también para vehículos de transporte pesado.
El dominio de la corriente alterna en el plano técnico

Si se desglosa la infraestructura desde un punto de vista puramente mecánico y de transferencia eléctrica, la corriente alterna sigue conformando el núcleo duro de la red de suministro. Los datos oficiales reflejan que el inventario se divide en 149.002 puntos de recarga estándar de corriente alterna y 51.253 puntos de recarga rápida de corriente continua. De manera combinada, este entramado de conexiones es capaz de suministrar una capacidad conjunta de carga nominal que alcanza los 8,5 gigavatios, un valor que supera en un 28% los casi 6,7 gigavatios de capacidad registrados en abril de 2025.
Dentro de las arquitecturas mecánicas de corriente alterna, los postes con un rango de potencia que oscila entre los 15 y los 22 kW mantienen una posición de absoluto dominio en las calles. Este escalón técnico acumula 110.780 puntos tras experimentar una subida del 14% en un año. Por volumen, la segunda tecnología más implantada es la horquilla de 3,7 a 15 kW, que ha progresado un 10% hasta fijar 35.428 unidades, mientras que las instalaciones de baja potencia, de hasta 3,7 kW, quedan relegadas a un papel secundario en la vía pública con apenas 2.794 dispositivos. En términos globales, la infraestructura de corriente alterna sumó 16.797 conexiones anuales, creciendo un 13%.
La eclosión mecánica de la recarga ultrarrápida

El verdadero motor que transforma el rendimiento de la red alemana se localiza en las categorías superiores a los 22 kW de corriente continua, concebidas para acelerar la transferencia energética a la hora de viajar. En el tramo inicial de la carga rápida, el intervalo de 22 a 49 kW computó 1.748 puntos de recarga, reflejando un avance interanual del 6%. A su vez, los equipos de 49 a 59 kW, donde se engloban los cargadores convencionales de 50 kW de potencia nominal, crecieron un 19% hasta situarse en las 7.876 unidades.
No obstante, los saltos de rendimiento más acusados se localizan en los postes de alta velocidad de transferencia. La franja mecánica situada entre los 149 y los 299 kW escaló un 30% en comparación con el año anterior, estableciendo un censo de 19.684 puntos. Los terminales intermedios de más de 59 y hasta 149 kW registraron una aceleración en su instalación del 35%, alcanzando un volumen de 4.256 unidades. El segmento de mayor progresión de todo el mercado fue la categoría superior a los 299 kW, cuyos puntos de carga ultrarrápida repuntaron un 41% hasta firmar 17.689 estaciones operativas.
Mientras, en España, seguimos a otro ritmo
Si bien Alemania ha tomado las riendas europeas en lo que a red de carga se refiere, España sigue bastante retrasada con respecto a los planes gubernamentales. Un informe publicado a principios del mes de abril, constató la presencia de más de 55.000 puntos de carga instalados en nuestro país. España ya ha cubierto el 62% del objetivo fijado para este año, pero hay 12 provincias que se sitúan por debajo del 50%. La red de alta potencia, superior a los 250 kW, ha aumentado notablemente a pesar de la ralentización de la red total. En el primer trimestre del año se han instalado 309 unidades, lo que supone un aumento del 43% con respecto al mismo periodo del año anterior.