De utilizar diésel a montar una enorme batería de 528 kWh: la transformación de este práctico vehículo de exploración de glaciares en Canadá

La conversión a eléctrico sustituye el antiguo motor diésel por un sistema totalmente eléctrico diseñado para operar en condiciones extremas de hielo y montaña.

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El nuevo Ice Explorer eléctrico de Jasper National Park puede transportar hasta 52 pasajeros en silencio total.
29/05/2026 07:30
Actualizado a 29/05/2026 07:30

Canadá ha dado un paso simbólico y también tecnológico en la electrificación del transporte pesado en entornos extremos. La empresa Pursuit Attractions and Hospitality ha transformado uno de sus icónicos “Ice Explorers” diésel en el primer vehículo eléctrico de exploración glaciar del mundo, destinado a operar en el Parque Nacional Jasper, sobre el famoso Columbia Icefield.

El resultado es un vehículo silencioso, de gran tamaño y con capacidad para decenas de pasajeros, que mantiene la estructura original del habitáculo pero estrena por completo chasis, batería y sistema de propulsión.

Un vehículo diseñado para el hielo extremo

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Está preparado para hacer el mismo recorrido que con la mecánica de combustión.

El proyecto ha sido desarrollado junto a la empresa canadiense Noble Northern, especializada en ingeniería para condiciones severas. El objetivo era claro: mantener la capacidad operativa del vehículo original, pero eliminando las emisiones contaminantes y reduciendo el ruido en uno de los entornos naturales más sensibles del planeta.

El nuevo Ice Explorer eléctrico incorpora un chasis rediseñado un 30% más ligero que el anterior, además de una suspensión neumática adaptada para circular sobre hielo, roca y terrenos irregulares. El resultado es un vehículo preparado para transportar hasta 52 pasajeros sin comprometer la estabilidad.

528 kWh de batería para operar en alta montaña

El corazón del sistema es una batería de enorme capacidad: 528 kWh, una cifra comparable a la de varios coches eléctricos combinados. Según los responsables del proyecto, esta batería permite realizar entre 30 y 35 recorridos completos de subida y bajada por el glaciar antes de necesitar recarga.

Además, el sistema cuenta con gestión térmica avanzada para mantener el rendimiento en temperaturas extremas, algo esencial en un entorno donde el frío puede afectar directamente a la eficiencia de las baterías.

El vehículo también incorpora frenada regenerativa, que recupera energía durante las bajadas y reduce el desgaste de los frenos convencionales.

Energía solar y reducción de emisiones

Como complemento, el Ice Explorer eléctrico integra 12 paneles solares en el techo capaces de aportar energía adicional en condiciones favorables. Aunque su contribución es limitada en comparación con la batería principal, refuerza la estrategia de eficiencia energética del proyecto.

Según estimaciones del operador, este vehículo puede reducir entre 200 y 300 kilogramos de CO2 al día respecto a un modelo diésel equivalente. Además, la compañía ha aprovechado la transición para mejorar otras instalaciones del parque, sustituyendo generadores diésel por sistemas de propano y reduciendo significativamente la huella de carbono del complejo turístico.

Un laboratorio real para la movilidad eléctrica extrema

Más allá del impacto turístico, el proyecto convierte al Columbia Icefield en un auténtico laboratorio de pruebas para la electrificación de maquinaria pesada en condiciones extremas. No es habitual ver vehículos eléctricos operando en hielo, grandes pendientes y temperaturas variables, lo que convierte esta iniciativa en un caso de estudio para el sector.

La electrificación de este tipo de vehículos abre la puerta a futuras aplicaciones en minería, exploración polar o transporte industrial en entornos remotos, donde el ruido, las emisiones y la eficiencia energética son factores críticos.

Con este proyecto, Canadá demuestra que la electrificación no se limita a los coches urbanos o a las autopistas, sino que también puede llegar a los entornos más exigentes del planeta.