La degradación de las baterías en los vehículos eléctricos suele seguir un patrón predecible y progresivo, pero siempre surgen excepciones que desconciertan a la comunidad automovilística. El último caso que ha encendido el debate en las redes sociales lo protagoniza un Tesla Model Y Long Range de tracción trasera (RWD). Su propietario, el conocido youtuber estadounidense Branden Flasch, ha compartido un resultado que ha calificado de "inaceptable": tras solo 18 meses de uso y apenas 13.162 millas (unos 21.180 kilómetros), la salud de su batería se ha desplomado hasta el 88%.
El test oficial de 12 horas que confirmó la pérdida de rango
Para evitar especulaciones o mediciones inexactas basadas en las estimaciones cambiantes del cuadro de mandos, Flasch ejecutó el riguroso test de salud de la batería que Tesla integra en su propio sistema de diagnóstico. Este procedimiento requiere conectar el vehículo a un cargador de Nivel 2 en corriente alterna (AC). El software descarga la batería casi por completo y, posteriormente, la recarga al 100% durante la noche para analizar al detalle el estado de cada celda individual.

Tras un proceso que se prolongó durante 12 horas, los resultados no dejaron lugar a dudas. Con la carga completa, el coche mostraba una autonomía máxima de 302 millas (486 km), lo que supone una pérdida directa de 36 millas (58 km) respecto a cuando el coche salió del concesionario. La evolución de la degradación ha sido inusualmente rápida: el propietario realizó el mismo test a los 9.600 kilómetros (mostrando un 95% de salud) y de nuevo a los 17.700 kilómetros, cuando ya había caído al 90%.
Carga rápida y climatización constante
El kilometraje por sí solo no justifica una pérdida de capacidad tan acelerada en un coche prácticamente nuevo. Al analizar los hábitos de uso del vehículo, se desvelan varios factores determinantes que explican el fenómeno. En primer lugar, los hábitos de recarga: un 57% de la energía inyectada provino de estaciones rápidas de corriente continua (DC), incluyendo Supercargadores de alta potencia, mientras que el 43% restante se realizó mediante carga lenta doméstica.
Sin embargo, el factor más crítico parece estar en lo que ocurre cuando el coche está estacionado. El propietario señala que el Tesla Model Y pasa mucho tiempo a la intemperie con dos funciones de Tesla permanentemente activas: el "Modo Centinela" (Sentry Mode) y la "Protección contra el Sobrecalentamiento de la Cabina" (Cabin Overheat Protection). Esta última función activa el sistema de aire acondicionado de forma automática para evitar que el habitáculo supere los 40°C en días calurosos. Esto se traduce en un estrés térmico y un drenaje de energía continuos, haciendo que la batería trabaje constantemente incluso cuando el coche está aparcado.
La voz de los expertos: ¿Seguirá cayendo la autonomía?
Ante el temor del usuario de que la batería quede inservible al finalizar su contrato de leasing, los ingenieros y expertos en análisis de degradación piden calma. Davide Giacobbe, especialista de la firma de pruebas Voltest, aclara que el desgaste más acusado de las baterías de iones de litio suele concentrarse al principio de su vida útil.
Una vez que la salud de la celda alcanza la barrera del 90%, la curva de degradación tiende a estabilizarse notablemente. El historial demuestra que el odómetro no cuenta la historia completa; el estrés ambiental y el número de ciclos invisibles por funciones secundarias importan, a menudo, mucho más que las propias carreteras recorridas.