Si te hablamos del McMurtry Spéirling, puede que te suene… a chino. Pero no, este diminuto prototipo eléctrico de 1.000 CV es británico y se desveló por primera vez en 2021 causando un gran impacto. ¿El motivo? Gracias a una tecnología prohibida en la F1, es el único coche del mundo capaz de circular boca abajo.
Ideado por el millonario Sir David McMurtry, el Spéirling -que significa tormenta en irlandés- fue creado para desafiar la tendencia de la industria de crear eléctricos pesados. Así, es un coche diminuto para su potencia ya que apenas mide 3,81 metros de largo, 1,5 m de ancho y ojo, 1,05 m de alto. Pero eso no es lo más llamativo y original de este coche, que se pondrá a la venta, a final de año y antes de impuestos, por 995.000 libras o 1.180.000 €.
1.000 CV para la versión de producción de un coche único
Cinco años después de su puesta de largo en pista -el Festival of Speed de Goodwood- y tras maravillar al mundo del automóvil por pegarse literalmente al suelo para circular boca abajo, la versión final del McMurtry Spéirling, denominada PURE; será presentada en el próximo Festival de Monterrey, en Estados Unidos.
Y mucho ha cambiado este coche único desde su versión como prototipo. De entrada, es más potente y ahora sus dos motores eléctricos ofrecen 746 kW / 1.000 CV de potencia, y también cuenta con una batería de 60 kWh. Esa batería, de mayor tamaño, ha obligado a aumentar las dimensiones de este deportivo, que antaño era aún más diminuto y apenas medía 3,43 m.
A cambio, este eléctrico construido sobe una plataforma de 800 V y que permite una recarga rápida hasta 600 kW, es más ‘utilizable’ en el día a día, gracias a una autonomía de 500 km que, conectado a corriente continua, se recupera en apenas 20 minutos. Eso sí, en pista y a ritmo de competición, apenas supera los 50 km de autonomía.

Tecnología de la F1 para circular boca abajo
Si decimos que se trata de un coche único, es porque lo es: de hecho, es el único coche del mundo capaz de circular boca abajo. Y en ello tiene mucho que ver una tecnología que ya se conoce desde los años 70 y que incluso fue probada en la F1 en la temporada de 1978 por el monoplaza Brabham BT46… hasta que la prohibieron.
Hablamos de la tecnología de succión por vacío generada por grandes ventiladores situados en la parte inferior del vehículo. Gracias a ello, este eléctrico de 1.180.000 euros genera hasta 2.000 kg de apoyo aerodinámico, suficiente para que se pegue al asfalto incluso y evitar que la gravedad lo haga caer si circula boca abajo.

Pero esa tecnología, más allá del espectáculo de verlo colgado boca abajo y circular unos centímetros -entonces, sus ventiladores generan hasta 120 decibelios, equivalentes a los que genera un motor de reacción a máxima potencia- le permite soportar fuerzas de 3G y ofrecer unas prestaciones de infarto.
Gracias a esa adherencia y a un peso que alcanza los 1.350 kg -900 kg como prototipo- este eléctrico de 1.000 CV acelera de 0 a 100 km/h en 1,55 segundos -más rápido que un F1- y alcanza su velocidad máxima de 305 km/h en poco más de 9 segundos. Un compendio de tecnología del que sólo se fabricarán, finalmente, 100 unidades.

