La energía solar ha encontrado en Suiza un emplazamiento poco habitual. En el embalse del Lac des Toules, situado a 1.810 metros de altitud en Bourg-Saint-Pierre, funciona desde diciembre de 2019 una planta fotovoltaica flotante considerada la primera de su tipo en un entorno alpino.
El proyecto, desarrollado por Romande Energie con el apoyo de empresas especializadas, busca demostrar que los embalses de alta montaña pueden convertirse también en espacios aprovechables para generar electricidad renovable.

Paneles bifaciales para aprovechar la radiación de los Alpes
La instalación de demostración cuenta con unos 2.240 metros cuadrados de superficie fotovoltaica y 1.400 paneles solares bifaciales distribuidos sobre 35 estructuras flotantes. Su potencia instalada alcanza los 448 kWp.
A diferencia de una planta solar convencional, las plataformas están diseñadas para desplazarse verticalmente con las variaciones del nivel del embalse y pueden llegar a apoyarse sobre el fondo cuando el agua desciende considerablemente.
Una de las claves del proyecto es el empleo de módulos fotovoltaicos bifaciales, capaces de generar electricidad tanto por su cara frontal como por la posterior. Esta tecnología permite aprovechar no solo la radiación solar directa, sino también parte de la luz reflejada por el entorno.
La ubicación en altura ofrece además determinadas ventajas para la generación fotovoltaica. La mayor irradiación ultravioleta, las temperaturas más bajas y el efecto albedo de la nieve pueden favorecer el rendimiento de los módulos. Los estudios realizados antes de la puesta en servicio apuntaban incluso a una producción hasta un 50 % superior a la de una instalación comparable en zonas bajas.
Sin embargo, los resultados obtenidos durante los primeros años de funcionamiento fueron más moderados. Romande Energie registró una producción media de unos 1.400 kWh por kWp instalado, frente a los 1.800 kWh/kWp que se habían estimado inicialmente.
Esto supone una mejora aproximada del 30 % respecto a una instalación convencional en terreno llano, pero queda por debajo de las previsiones más optimistas.
El principal desafío no es captar la radiación solar, sino conseguir que la instalación siga funcionando en uno de los entornos más exigentes para una infraestructura fotovoltaica.
El nivel del Lac des Toules puede variar alrededor de 15 metros durante el ciclo anual de explotación del embalse. La estructura flotante debe acompañar estos cambios y, durante determinados periodos, permanece apoyada sobre el fondo. Además, la planta está expuesta a temperaturas de hasta -25 ºC, fuertes nevadas, hielo y vientos que pueden alcanzar los 120 km/h.
La experiencia también ha puesto de manifiesto algunas limitaciones. La acumulación de nieve y las placas de hielo provocaron varios días de indisponibilidad y llegaron a dañar alrededor de una decena de paneles.
Los efectos de las montañas sobre el soleamiento y las sombras entre módulos también redujeron la producción respecto a las estimaciones iniciales. El proyecto ha incorporado modificaciones para intentar reducir estos problemas, entre ellas soluciones destinadas a limitar la formación de ventisqueros.

De proyecto piloto a una planta solar de mayor tamaño
El objetivo de Romande Energie no se limita al demostrador actual. La experiencia acumulada pretende servir de base para una instalación fotovoltaica flotante de mucha mayor capacidad.
El proyecto de ampliación contempla ocupar algo más de un tercio de la superficie del Lac des Toules y superar los 22 millones de kWh de producción anual, suficiente para cubrir el consumo medio de más de 6.200 hogares. La previsión inicial situaba la ampliación en torno a los 12 MWp, frente a los 448 kWp de la instalación de demostración.
El interés del proyecto va más allá del proyecto suizo. Los embalses artificiales pueden ofrecer una alternativa para instalar generación fotovoltaica sin ocupar grandes extensiones de terreno agrícola o natural. Además, en el caso de instalaciones asociadas a centrales hidroeléctricas, pueden aprovecharse infraestructuras eléctricas y de acceso ya existentes.
El Lac des Toules trata de mostrar el potencial de la energía solar flotante en alta montaña y también de ayudar a superar sus propios retos. La nieve, el hielo, los cambios del nivel del agua y las sombras de las montañas obligan a diseñar estructuras y sistemas de anclaje específicos.
El valor principal de esta instalación no reside únicamente en la electricidad que genera. Su función es demostrar hasta qué punto la combinación de energía solar fotovoltaica e infraestructura hidroeléctrica puede funcionar en condiciones alpinas extremas y proporcionar una base técnica para futuros parques solares flotantes en embalses de montaña.