Ultimátum a Tesla antes del 30 de septiembre: se enfrenta a multas por la seguridad del Cybercab

La NHTSA exige explicaciones sobre cómo la marca ha certificado que el vehículo cumple con las normas federales de seguridad.

Tesla Cybercab
El Tesla Cybercab sigue sumando problemas.
19/09/2026 13:30
Actualizado a 19/09/2026 13:30
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La llegada del Tesla Cybercab a las calles de Estados Unidos se ha encontrado con un obstáculo inesperado porque, apenas unos días después de que Tesla comenzara a ofrecer viajes comerciales con este robotaxi en Austin (Texas), la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera de Estados Unidos (NHTSA) ha exigido a la compañía que explique cómo ha certificado que el vehículo cumple con las normas federales de seguridad.

El motivo de la investigación es bastante claro: el Cybercab ha sido diseñado sin volante, pedales ni retrovisores convencionales y, aun así, Tesla sostiene que cumple con los estándares federales.

Tesla Cybercab
La cuestión está en la homologación Tesla Cybercab.

Un proceso de homologación peculiar

La cuestión es importante porque, en Estados Unidos, los fabricantes son los responsables de certificar que sus vehículos cumplen las normas federales de seguridad antes de ponerlos a la venta o introducirlos en el mercado. La NHTSA no concede previamente una homologación individual para cada automóvil, sino que supervisa posteriormente el proceso y puede investigar las certificaciones cuando existen dudas sobre su cumplimiento. En el caso del Cybercab, la agencia abrió el expediente AQ26002 el 3 de septiembre, coincidiendo con el inicio de las operaciones comerciales del vehículo en Austin.

Ahora, en una orden especial fechada el 15 de septiembre, la NHTSA reclama a Tesla información detallada sobre el proceso utilizado para certificar el Cybercab y le da hasta el 30 del mismo mes para responder. La contestación deberá presentarse bajo juramento y estar acompañada de una declaración firmada por un responsable de la compañía que confirme que se ha realizado una búsqueda diligente de la documentación y que las respuestas son completas y correctas.

Entre las preguntas planteadas hay una especialmente relevante: la agencia quiere saber si el Cybercab puede ser conducido por una persona utilizando controles instalados temporalmente. También pregunta si Tesla utilizó esos controles, u otro equipamiento destinado a un conductor humano, como parte de la documentación empleada para demostrar el cumplimiento de las normas de seguridad. La NHTSA pide además que la compañía explique qué ocurre cuando esos elementos se retiran del vehículo y cómo encaja ese proceso con la legislación estadounidense.

El regulador también ha puesto el foco en varios estándares concretos relacionados con cómo determinó la marca qué normas federales de seguridad son aplicables al Cybercab y cuáles considera que no lo son debido a su naturaleza como vehículo diseñado para funcionar sin intervención humana. La lista incluye requisitos relacionados con los mandos e indicadores, la selección de marchas, los intermitentes, los sistemas de visión trasera, los retrovisores y el control electrónico de estabilidad. Uno de los puntos más delicados afecta a la norma FMVSS 135, que establece requisitos para los sistemas de frenado y contempla que el freno de servicio sea accionado mediante un control de pie.

Una normativa que no contempla los coches 100 % autónomos

Precisamente ahí aparece una de las principales dificultades que plantea el Cybercab, porque las normas federales estadounidenses fueron concebidas en gran medida para vehículos conducidos por personas, mientras que el modelo de Tesla pertenece a una categoría diferente: un automóvil desarrollado desde el principio para realizar de forma autónoma la tarea de conducción. El Cybercab carece de volante, pedal de acelerador y pedal de freno instalados de forma permanente, además de los tradicionales retrovisores exteriores. La NHTSA quiere determinar ahora si Tesla ha demostrado correctamente que las normas que afectan a esos elementos no son aplicables al vehículo.

Además, la investigación llega en un momento de transición para la regulación estadounidense de los vehículos autónomos. La propia NHTSA está trabajando en modificaciones de los estándares federales para adaptarlos a automóviles que no necesitan determinados elementos pensados para un conductor humano, pero, mientras esas modificaciones no entren en vigor, las normas actuales siguen siendo las que deben cumplir los fabricantes.

De momento, la investigación no significa que la NHTSA haya determinado que el Cybercab sea ilegal o que presente un defecto de seguridad. Lo que está bajo examen es el proceso mediante el cual Tesla llegó a la conclusión de que el vehículo cumple las normas federales. La respuesta que la compañía entregue antes del 30 de septiembre permitirá conocer con mayor detalle qué interpretación ha hecho de esos requisitos y qué pruebas técnicas ha utilizado para respaldarla. Si Tesla no responde de forma completa o veraz a la orden, la documentación de la NHTSA contempla sanciones civiles de hasta 27.874 dólares por día, con un máximo de 139.356.994 dólares para una serie relacionada de infracciones.