El jefe de desarrollo de Mercedes ve la gasolina como una tecnología de hace un siglo y el coche eléctrico como el presente y futuro del automóvil

Jörg Burzer defiende que el coche eléctrico tiene más margen de innovación que el de combustión y sitúa la elección del cliente en el centro del debate.

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Jörg Burzer, responsable de Desarrollo de Mercedes-Benz, comparó las ventajas de los coches eléctricos frente a los modelos de combustión. Grok
25/05/2026 08:39
Actualizado a 25/05/2026 08:39

Jörg Burzer, responsable de Desarrollo y Compras y director de tecnología de Mercedes-Benz, ha reafirmado su apuesta por la movilidad eléctrica con un mensaje sin ambages: a su juicio, el coche eléctrico concentra hoy el mayor potencial de evolución de la industria.

El directivo expuso esa visión en una entrevista con Golem, durante un acto celebrado en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, donde se mostró claramente alineado con la electrificación del automóvil.

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El máximo responsable de Desarrollo de Mercedes-Benz se mostró plenamente convencido del futuro del coche eléctrico.

El futuro del automóvil es eléctrico

Burzer se definió como un convencido del vehículo eléctrico y sostuvo que este tipo de propulsión ofrece ventajas en varios frentes, hasta el punto de considerarla una propuesta de movilidad claramente superior frente al motor térmico.

En su argumentación, el ejecutivo no se limitó a defender el producto, sino el marco tecnológico en el que se mueve la industria, al entender que el eléctrico ya no es solo una alternativa, sino el eje sobre el que se construirá la próxima etapa del sector.

El contraste con el motor de combustión fue especialmente severo. Burzer recordó que los coches de gasolina forman parte de una tecnología con más de un siglo de historia y defendió que, precisamente por ser una tecnología más reciente, la electromovilidad conserva un campo de innovación mucho más amplio.

Citó como ejemplos la evolución de los formatos de batería, las opciones de refrigeración y la integración de los distintos sistemas del vehículo. Aunque admitió que los motores de combustión siguen mejorando, consideró que esos avances no tendrán un recorrido comparable al de la electrificación.

El mensaje de Mercedes llegaba en pleno debate europeo sobre la hoja de ruta de 2035. Reuters informó de que el canciller alemán, Friedrich Merz, remitió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para pedir más flexibilidad en la transición y rebajar la rigidez del calendario de retirada de los motores de combustión.

Según esa información, de finales del año pasado, Berlín quiere excepciones para híbridos enchufables y motores térmicos muy eficientes, mientras Bruselas prepara un nuevo paquete regulatorio para el sector del automóvil.

En ese contexto, Mercedes no ha permanecido al margen de la presión industrial. Reuters señaló que Mercedes, Volkswagen y BMW han intensificado su labor de lobby para reclamar tecnologías de transición, en un momento en que la adopción del coche eléctrico avanza a un ritmo más lento del esperado en parte de Europa. Además, Ola Källenius, presidente de ACEA y consejero delegado de Mercedes-Benz, ha encabezado ese frente empresarial en favor de una regulación más flexible y orientada a la competitividad.

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Aunque defiende la movilidad eléctrica, Burzer también respaldó la flexibilidad introducida por la UE en la normativa de 2035.

Elige el cliente

Pese a su defensa del eléctrico, Burzer también asumió una idea menos dogmática: el cliente debe poder elegir la solución que mejor encaje con su forma de vida. En la práctica, eso le llevó a respaldar, al menos en parte, la apertura europea a una transición menos cerrada que la planteada inicialmente.

El directivo puso incluso un ejemplo personal para explicar por qué cree en ese cambio: dijo contar con paneles solares en el tejado, un sistema de almacenamiento de baterías en el sótano y un punto de recarga en el aparcamiento, una combinación que le permite conducir con energía solar y, según su visión, experimentar de forma directa las ventajas del ecosistema eléctrico.

Mercedes se presenta como una marca preparada para una era en la que el motor de combustión pierde centralidad, pero sin renunciar a la flexibilidad comercial ni a la demanda real del mercado. Burzer coloca la innovación del lado del coche eléctrico y deja para el gasolina el papel de tecnología madura, útil pero con menos margen de sorpresa.