Polestar ha desvelado su próximo movimiento estratégico con la confirmación del lanzamiento del nuevo Polestar 4 SUV, una variante que busca competir en un segmento muy disputado, donde el BMW iX3 se posiciona como uno de los rivales a batir. La fecha oficial para su lanzamiento será el 2 de septiembre, un momento clave tras el parón estival en el que la firma de origen sueco buscará captar la atención de quienes buscan la mayor polivalencia sin renunciar a las altas prestaciones.
Este nuevo modelo no sustituye al Polestar 4 actual, sino que se posiciona de forma paralela a la versión de corte coupé. La firma busca expandir su cobertura de mercado desde el 25% actual hasta una horquilla del 55-65% mediante esta ofensiva de producto. De este modo, la marca se introduce de lleno en la pugna frente a rivales consolidados en Europa, incluyendo al Audi Q6 E-tron, el Mercedes-Benz GLC eléctrico o el Tesla Model Y, diversificando una oferta que hasta ahora se había centrado en siluetas más minoritarias o de tintes marcadamente deportivos.

Una carrocería orientada a la versatilidad de uso diario
Comparado con la versión coupé, el diseño del nuevo Polestar 4 incluye cambios estructurales bastante significativos. El planteamiento inicial apostaba por fusionar la habitabilidad de un vehículo familiar con la robustez de un todocamino. El resultado final se traduce en una forma más vertical en su sección posterior, que abandona las líneas fluidas en favor de un techo más plano y un portón trasero convencional que en este caso sí integrará una luneta de cristal clásica en lugar del retrovisor por cámara que caracteriza a su hermano de gama.
Con una longitud total en torno a los 4,85 metros, este todocamino se coloca un poco por debajo del Polestar 3 en cuanto a dimensiones y enfoque comercial, asumiendo un rol más ligado al día a día. El volumen de carga útil y las opciones de almacenamiento en el maletero se han optimizado para cumplir con las expectativas de las familias que hacen viajes de larga distancia, un factor que suele determinar la elección de compra en este segmento.

Arquitectura técnica y niveles de potencia para el mercado europeo
En el apartado mecánico, la firma ha decidido mantener la base sobre la que se asienta su gama media actual, recurriendo a la conocida plataforma modular SEA de Geely. El esquema eléctrico se apoya en una arquitectura de 400 V que permite picos de recarga en corriente continua de hasta 200 kW de potencia, lo que garantiza recuperar autonomía en las estaciones de carga ultra rápida desplegadas en las principales redes.
La variante de acceso contará con un único motor eléctrico ubicado en el eje posterior, priorizando la eficiencia y la autonomía extendida. Por su parte, la especificación más prestacional recurrirá a un esquema bimotor con tracción a las cuatro ruedas que declara una potencia conjunta de hasta 536 CV, igual que la variante coupé.

Dinámica optimizada y autonomía
La incorporación de esta carrocería más convencional y de mayor altura libre respecto al suelo ha obligado a los ingenieros de la marca a una revisión profunda. Tanto el nuevo modelo como las actualizaciones de la versión coupé se benefician de componentes de chasis revisados, entre los que destacan unos amortiguadores pasivos de alta capacidad, muelles con tarados específicos y barras estabilizadoras rediseñadas para mitigar el balanceo sin perjudicar el confort de marcha.
En lo relativo a la gestión de la energía y el rango de utilización, las versiones equipadas con un único motor trasero homologarán una autonomía de hasta 630 kilómetros bajo el protocolo WLTP. Este registro sitúa al modelo sueco en una posición muy competitiva frente a BMW y Mercedes-Benz, permitiendo afrontar trayectos interurbanos de gran recorrido con un margen de tranquilidad elevado.