Hasta hace unos años en las carreteras españolas había casi en exclusiva un tipo de matrícula: las blancas de toda la vida. Desde hace relativamente poco, la diversidad ha aumentado y las que han ganado peso han sido las azules que lucen los taxis y VTC. Ahora, empieza a llegar un nuevo tipo que llamará la atención de más de uno: las matrículas rosas.
Aunque no forman parte del sistema estándar de matriculación en España, su presencia será cada vez más frecuente a lo largo de 2026 debido a un cambio que tiene su origen en otros países europeos, especialmente en Francia.
Matrículas temporales
Estas nuevas placas no están pensadas para sustituir a las matrículas tradicionales, sino para identificar vehículos con registro temporal. Es decir, las lucen coches que todavía no han completado todos los trámites necesarios para obtener una matrícula definitiva. Este tipo de identificación ya se utiliza en varios países europeos y responde a la necesidad de diferenciar de forma clara y rápida los vehículos que se encuentran en situación provisional.
El cambio más visible es el color: fondo rosa en lugar del blanco habitual. Pero no es solo una cuestión estética. Estas matrículas incorporan también información relevante, como una fecha de caducidad visible, lo que permite saber hasta cuándo ese vehículo puede circular legalmente con ese registro temporal. Su formato, además, sigue una estructura específica, con combinaciones que comienzan por WW, seguida de tres dígitos, otras dos letras y, en dos filas, el mes y el año en el que la placa deja de ser válida.
Aunque parece que ganarán protagonismo a lo largo de este año y de ahora en adelante, las matrículas rosas están destinadas a un uso en situaciones muy concretas dentro del ciclo de vida de un vehículo. Algunas de las circunstancias en las que son legales son: vehículos importados que todavía no han terminado el proceso administrativo, coches nuevos pendientes de matriculación definitiva, automóviles destinados a exportación y coches en fase de pruebas o demostración.
Este tipo de vehículos ya circulan habitualmente por Europa con registros temporales, por lo que su llegada a España no responde a un cambio interno de normativa, sino a la necesidad del país de adaptarse a un formato que ya empleaban mercados vecinos. Es por eso que cada vez será más habitual ver coches con matrículas rosas circulando por carreteras españolas, especialmente aquellos que llegan desde otros países europeos con un registro provisional.
Fáciles de identificar para evitar fraudes
Más allá de su función administrativa, estas matrículas tienen un objetivo muy claro: facilitar el control por parte de las autoridades. El color rosa permite identificar de forma inmediata, incluso a distancia, que un vehículo está circulando con un permiso temporal. Esto resuelve el problema que existía para distinguir rápidamente si un coche estaba en situación provisional o definitiva. Los agentes pueden identificarlos de manera más rápida y, mirando a la sección derecha, comprobar si sigue vigente o si la placa ya ha caducado.
Además, esta mayor visibilidad también busca reducir el fraude asociado a las matrículas temporales, un problema detectado en varios países europeos y que ha impulsado la adopción de este tipo de placas más fácilmente reconocibles. La situación era especialmente crítica en Francia, donde anualmente casi medio millón de vehículos circulaba utilizando matrículas temporales, de las cuales muchas eran fraudulentas, y que, al compartir diseño con las convencionales, dificultaban mucho su identificación. Para solventarlo, a partir del 1 de enero de 2026 se aprobó el uso de las nuevas matrículas rosas.

