Mercedes-AMG tiene por delante una ofensiva de producto especialmente intensa. La división deportiva de Mercedes-Benz se ha marcado como referencia acercarse a las cifras de BMW M, una marca que en los últimos años ha consolidado una ventaja clara en ventas dentro del segmento de los vehículos de altas prestaciones.
El objetivo interno pasa por alcanzar unas 200.000 unidades anuales antes de que termine la década, pero la realidad es que no va a ser nada sencillo de conseguir: Mercedes-AMG cerró 2025 con unas 145.000 entregas en todo el mundo, mientras que BMW M firmó 213.457 vehículos en el mismo ejercicio, según los datos comunicados por ambas compañías, así que la distancia a día de hoy es bastante considerable.

Más de 27 lanzamientos en solo tres años
Para reducir esa diferencia, AMG no prepara una renovación puntual de su gama, sino un despliegue mucho más amplio. La marca prevé lanzar más de 27 modelos en los próximos 36 meses, una cifra que anticipa novedades en varios segmentos y no únicamente en los deportivos más extremos.
El plan también tiene una lectura comercial clara, y es que mercados como el de Estados Unidos ya concentran más de un tercio de las ventas actuales de Mercedes-AMG, por lo que seguirá siendo uno de los países prioritarios. Aun así, la compañía también quiere ganar peso en Europa, Asia y Oriente Medio, regiones clave para sostener ese crecimiento hasta 2030.
La electrificación marcará la nueva etapa de AMG

El crecimiento de Mercedes-AMG no dependerá únicamente de ampliar su catálogo, sino también de adaptar su gama a un mercado donde los modelos eléctricos e híbridos enchufables cada vez tienen más peso. El nuevo Mercedes-AMG GT 4 Coupé eléctrico será una de las piezas más importantes de esa ofensiva, pero no llegará solo: la marca también prepara un SUV eléctrico de altas prestaciones para reforzar su presencia en uno de los segmentos con mayor volumen.
La estrategia apunta a una gama más amplia y diversificada, con deportivos eléctricos, modelos electrificados y versiones de combustión pensadas para los clientes que todavía buscan una experiencia más tradicional. En ese escenario también encaja la nueva evolución del V8 biturbo de 4,0 litros con cigüeñal plano, que podría llegar a futuros modelos como el CLE 63, el C 63 o el próximo AMG GT Black Series.
Aun así, AMG no parece dispuesta a cortar de golpe con sus mecánicas más reconocibles. La hoja de ruta apunta a una transición escalonada, con eléctricos puros, versiones electrificadas y motores de combustión todavía presentes en modelos muy concretos. Una fórmula con la que Mercedes-AMG intentará acercarse a BMW M sin renunciar por completo a su identidad.