¿Podrá desafiar a Ferrari? BYD se prepara para entrar en la competición más importante del mundo

La marca china ve en los nuevos reglamentos técnicos una oportunidad para aumentar su presencia en todo el mundo para consolidar aún más su imagen.

BYD F1
La marca china quiere explorar nuevas oportunidades para llegar a los mercados más exigentes. Gemini
01/06/2026 15:30
Actualizado a 01/06/2026 15:30

BYD ya está consolidada como una de las principales marcas mundiales en la producción de vehículos enchufables, pero no se conforma. Quiere más, y por eso está explorando la posibilidad de entrar en el mundo de la competición.

La corporación china evalúa la creación de un equipo propio o la adquisición de una escudería establecida, un proyecto que apunta directamente a la Fórmula 1 y el Mundial de Resistencia (WEC), incluyendo las 24 Horas de Le Mans. Ambas competiciones han entrado en la era de la electrificación, y BYD lo ve como una oportunidad que no puede dejar pasar.

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BYD no se conforma y quiere continuar su expansión.

Esta incursión no busca solo el éxito deportivo, sino validar su tecnología en los escenarios más exigentes y transformar la percepción global de su marca.

Un gigante que busca reconocimiento internacional

Desde 2022, BYD ha centrado todos sus esfuerzos en el desarrollo de coches 100% eléctricos e híbridos enchufables. Esta especialización le permitió superar a Tesla en volumen de ventas globales en 2025, entregando más de 2,25 millones de unidades electrificadas y cerrando el ejercicio global del grupo con cerca de 4,6 millones de vehículos matriculados.

Sin embargo, el volumen de matriculaciones no basta cuando la meta es liderar la industria a escala global. El asalto a la alta competición se presenta como la herramienta definitiva para incrementar el valor de marca fuera de sus fronteras, sobre todo en mercados complejos o con fuertes restricciones como Europa o Estados Unidos. La firma busca medirse con constructores históricos y de prestigio arraigado, como Ferrari o McLaren, modificando el concepto de que los coches chinos solo se dirigen a la producción masiva de bajo coste.

YANGWANG
La marca ya tiene el modelo de calle más rapido del momento.

La era híbrida, una gran oportunidad

La entrada de BYD en las categorías reinas del motor se fundamenta en un cambio crucial en los reglamentos técnicos. La normativa de motores de Fórmula 1 que ha entrado en vigor esta temporada introduce una profunda reconfiguración en las unidades de potencia. El reparto de energía en los propulsores actuales exige que un alto porcentaje de la potencia total proceda del sistema eléctrico.

Esta nueva arquitectura se alinea de forma directa con las capacidades que BYD ya aplica en la calle. Un ejemplo palpable se encuentra en Yangwang, su división de lujo y altas prestaciones. El superdeportivo eléctrico Yangwang U9 es capaz de desarrollar más de 1.300 caballos en su variante estándar, y su configuración Extreme, destinada al circuito de Nürburgring, roza los 3.000.

La alta competición será el banco de pruebas perfecto para probar diversos aspectos. Detalles como la degradación de celdas bajo regímenes de descarga severos y sistemas avanzados de gestión acabarán mejorando la eficiencia de los modelos de calle.

BYD ha instalado ya más de 5.000 estaciones de carga ultrarrápida en China.
Los circuitos serían un campo de pruebas para futuras innovaciones de calle.

Un ambicioso proyecto lleno de desafíos

Crear una infraestructura de competición capaz de lograr resultados implica enfrentarse a diversas cuestiones económicas y políticas. Los análisis estiman que el desarrollo y mantenimiento de un equipo de carreras exige una inversión cercana a los 500 millones de dólares por temporada, aún bajo las normas de límite presupuestario.

La alta dirección de BYD, liderada en sus divisiones internacionales por Stella Li y en su vicepresidencia ejecutiva por Li Ke, mantiene abiertas varias opciones después de mantener reuniones con los organizadores de las competiciones. Se baraja crear un equipo propio partiendo de cero, o la compra de estructuras con sedes en Europa que ya cuentan con instalaciones operativas, como la escudería Alpine, propiedad del Grupo Renault. Además, no se descarta un arranque más conservador enfocado en el suministro de componentes para motores híbridos o acuerdos de patrocinio técnico. En cualquier caso, la firma china no se conforma con el lugar que ocupa ahora mismo. Quiere llegar todavía más alto.