La “rotonda medusa”, una construcción submarina a la que se llega tras recorrer los 11,2 km de longitud de un túnel sumergido a 187 metros de profundidad

El Eysturoyartunnilin, un túnel submarino de larga distancia tiene la rotonda submarina situada a mayor profundidad en todo el mundo.

rotonda medusa
La rotonda se ha convertido en una atracción turística.
08/10/2026 07:00
Actualizado a 08/10/2026 07:00
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La red de carreteras mundial incluye autopistas que atraviesan montañas, puentes que cruzan barrancos de gran profundidad y túneles que permiten atravesar una ciudad sin ver la luz del día, pero hay pocas infraestructuras que permitan conducir bajo el océano y, además, encontrarse con una rotonda en mitad del recorrido. En las Islas Feroe, un pequeño archipiélago del Atlántico Norte, existe precisamente eso: una glorieta situada bajo el mar que se ha convertido en uno de los mayores ejemplos de ingeniería de la región.

Es la conocida como “rotonda medusa”, una intersección construida en el interior del Eysturoyartunnilin, un túnel submarino de 11,2 kilómetros que conecta las islas de Streymoy y Eysturoy. La infraestructura, inaugurada a finales de 2020, permite enlazar la capital feroesa, Tórshavn, con las localidades de Runavík y Strendur sin depender de los ferris que durante décadas fueron imprescindibles para desplazarse por el archipiélago.

rotonda
Posiblemente sea la rotonda más especial del mundo.

Un túnel submarino con tres ramales

La particularidad del Eysturoyartunnilin es que tampoco se trata de un túnel convencional de principio a fin, si no que tres ramales confluyen en la rotonda: uno procede de Tórshavn y los otros dos continúan hacia los extremos del fiordo de Skálafjørður, en la isla de Eysturoy. La solución permite distribuir el tráfico entre las distintas localidades sin necesidad de salir a la superficie y volver a entrar en otro túnel.

Alcanza los 187 metros bajo el nivel del mar en su punto más profundo, pero la rotonda está situada aproximadamente a 72 metros bajo la superficie del agua, curiosamente se encuentra en una zona más elevada del recorrido, pero suficientemente profunda como para que sobre ella haya decenas de metros de agua.

En el centro de la glorieta se encuentra el elemento que le ha dado su sobrenombre, ya que los constructores mantuvieron un gran pilar de roca natural que atraviesa la estructura y que el artista Tróndur Patursson transformó en una instalación artística. Figuras humanas de acero, de tamaño casi real y representadas formando una cadena, rodean la roca y evocan una danza tradicional de las Islas Feroe.

La imagen es tan poco habitual que la rotonda se convirtió en una atracción desde prácticamente el momento de su inauguración. Su diseño, la iluminación y la sensación de encontrarse dentro de una enorme cavidad excavada bajo el océano han convertido el recorrido en uno de los puntos más reconocibles de la red viaria de la zona.

Una red de túneles que facilita los desplazamientos en el día a día

Pero detrás de la espectacularidad hay una obra que tiene, sobre todo, un objetivo práctico. Antes de su construcción, desplazarse entre Tórshavn y las localidades situadas al otro lado del fiordo implicaba recorrer distancias considerablemente mayores. Con la nueva conexión, el trayecto por carretera entre Tórshavn y Runavík pasó de unos 55 kilómetros a 17, mientras que el tiempo de viaje se redujo de aproximadamente 64 minutos a solo 16. También se acortó notablemente la conexión con Klaksvík, uno de los principales centros urbanos y pesqueros del archipiélago.

Aunque el Eysturoyartunnilin, que tiene una longitud total de más de 11 km, dos carriles, 7 metros de ancho y una pendiente máxima del 5 %, sea el que atrae todos los focos, forma parte de una estrategia viaria mucho más amplia. Las Islas Feroe han construido durante las últimas décadas una extensa red de túneles para conectar un territorio formado por 18 islas y marcado por una orografía abrupta y el clima atlántico.

Las cifras demuestran que todo su desarrollo fue un gran acierto, valga como ejemplo que en 2025 más de 2,36 millones de vehículos utilizaron el Eysturoyartunnilin. La cifra supone una media de unos 6.480 vehículos diarios y deja claro hasta qué punto se han conseguido mejorar las comunicaciones entre islas gracias al entramado de túneles.