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Las rotondas 'cero accidentes' para coches y bicicletas que mejoran la visibilidad con sus nuevas normas de prioridad, llegan a Francia

Este nuevo formato de rotonda separa el flujo de los ciclistas y consigue que en acceso y la salida sea a velocidades más moderadas.

rotonda holandesa
En una "rotonda holandesa" los ciclistas circulan por separado. Gemini
21/03/2026 12:30
Actualizado a 21/03/2026 12:30

Europa sigue avanzando en la transformación de sus infraestructuras urbanas con un objetivo claro: reducir al máximo los accidentes de tráfico, especialmente aquellos que implican a usuarios vulnerables como ciclistas y peatones. En este contexto, Francia ha comenzado a implantar un nuevo modelo de glorieta conocido como “rotonda holandesa”, un diseño que promete mejorar la seguridad vial en la búsqueda de un escenario de cero accidentes.

Este tipo de intersección no es completamente nuevo, pues ya lleva tiempo operando en lugares como Países Bajos, pero su expansión en países como Francia marca un punto de inflexión y hace que su llegada a España parezca más cerca que nunca. Estas rotondas introducen un cambio clave respecto a las de toda la vida: separan físicamente el tráfico de bicicletas del de los coches, al tiempo que modifican las normas de prioridad para hacerlas más claras y seguras.

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Respecto a las rotondas normales, separan la circulación.

Circulación separada

El elemento más distintivo de estas rotondas es, precisamente, la presencia de un carril bici circular situado en el perímetro exterior de la glorieta. Este carril está segregado del tráfico motorizado y cuenta con prioridad de paso sobre los vehículos en los puntos de entrada y salida. Es decir, cuando un coche va a abandonar la rotonda, debe ceder el paso a los ciclistas que circulan por ese anillo exterior.

Este cambio en la prioridad es fundamental. En las rotondas convencionales, uno de los principales problemas es la falta de visibilidad y los múltiples puntos de conflicto entre coches y bicicletas, especialmente en los giros. Con el diseño holandés, estos se reducen al mínimo, ya que cada tipo de usuario circula por su propio espacio y las interacciones están más reguladas. Con esto se busca proteger a los ciclistas que, en caso de un impacto, enfrentan consecuencias y lesiones más graves.

Velocidades más moderadas

Otro aspecto positivo es que la geometría de estas rotondas obliga a reducir la velocidad de los vehículos. Como los accesos suelen ser más cerrados y el trazado más compacto, los conductores no pueden ir tan rápido y se consigue crear un tráfico más calmado y, por ende, también menos peligroso. Esta reducción de velocidad, combinada con la mejor visibilidad que hay, es uno de los factores clave para disminuir la gravedad de los accidentes o evitarlos por completo.

En ciudades con un uso importante de la bicicleta, estas rotondas se presentan como una solución eficaz para adaptar la circulación a los usuarios, pero estas glorietas no solo benefician a los ciclistas. Los conductores también están más seguros porque ganan en claridad y previsibilidad y los movimientos están mejor canalizados, lo que hace que el tráfico sea más predecible, se reduce la incertidumbre al volante y es menos probable que se produzcan choques a la entrada o salida de las mismas.

De esta manera, aunque sea ese anillo ciclista el que más llama la atención, su presencia también redunda en beneficio de los vehículos motorizados que, al tener que tener una mayor precaución tanto en su aproximación como a la hora de abandonar la rotonda, es menos probable que se vean envueltos en accidentes.