La industria automovilística china acaba de marcar otro récord histórico. Según los últimos datos oficiales, China exportó un total de 939.000 vehículos durante el pasado mes de abril de 2026, lo que supone un crecimiento del 51% con respecto al mismo periodo de 2025. La cifra confirma que los fabricantes chinos están acelerando su expansión global a una velocidad sin precedentes y declarándose como una clara amenaza para las marcas autóctonas tradicionales.
El dato refleja además un cambio profundo en la estrategia de las marcas chinas. Durante años, muchas compañías dependían casi exclusivamente del enorme mercado doméstico, pero ahora el crecimiento internacional se ha convertido en una prioridad absoluta. Fabricantes como BYD, Chery, MG, Geely o Changan están multiplicando sus ventas en fuera del país, como sucede en Europa, por ejemplo.

Unos números récords para los fabricantes chinos
Uno de los aspectos más importantes del informe es que, por primera vez, China exportó más vehículos eléctricos e híbridos enchufables que coches tradicionales de gasolina o diésel. Los llamados ‘Vehículos de Nueva Energía’ (‘NEV’ por sus siglas en inglés) alcanzaron más del 52% de todas las exportaciones automovilísticas durante abril, una señal bastante clara de hacia dónde se dirige la industria mundial del automóvil.
Pero las grandes cifras no acaban ahí. Cui Dongshu, secretario general de la CPCA (asociación de fabricantes chinos), ha confirmado que el crecimiento ha sido de un 51% en términos interanuales, pero también del 19% sobre el mes de marzo de 2026. El valor de estas exportaciones ascendió hasta los 16.100 millones de dólares, lo que supone un 44% más que el año anterior.
Las exportaciones de eléctricos e híbridos enchufables crecieron además más de un 110% respecto al año anterior. El aumento de los precios del petróleo en diferentes regiones del mundo, unido al avance tecnológico de los fabricantes chinos, está impulsando enormemente la demanda internacional de este tipo de vehículos. Marcas como BYD o MG están aprovechando especialmente bien esta situación para ganar terreno frente a fabricantes tradicionales europeos.
Ante la caída, Europa se presenta como el nuevo objetivo
Sin embargo, en el lado opuesto de la balanza, el mercado chino vive una realidad muy distinta. Las ventas nacionales de automóviles acumulan varios meses consecutivos de caída debido a la guerra de precios, la debilidad del consumo y la enorme saturación del sector. En abril, las matriculaciones domésticas volvieron a caer con fuerza, obligando a muchas marcas a buscar crecimiento fuera de China para mantener ingresos y producción.

Europa aparece ahora como uno de los territorios más importantes para los fabricantes chinos. Las marcas asiáticas están desarrollando coches específicamente adaptados a los gustos europeos, algo muy diferente a la estrategia inicial de simplemente exportar modelos diseñados para China. Compactos, SUV familiares y berlinas deportivas eléctricas forman parte de esa nueva ofensiva.
Según los datos, el crecimiento está siendo especialmente fuerte en países como España, Italia, Reino Unido o Alemania. Algunas firmas ya preparan además producción local en Europa para evitar aranceles y reducir costes logísticos. Leapmotor, junto a Stellantis, fabricará coches eléctricos en España, así como Geely u otras marcas del Grupo Chery (OMODA o JAECCO).
China ya no solo fabrica coches baratos, pues ahora exporta vehículos eléctricos avanzados, plataformas inteligentes y tecnologías de batería que están cambiando el equilibrio mundial del automóvil. Y viendo la velocidad a la que crecen sus exportaciones, todo apunta a que la expansión global de las marcas chinas no ha hecho más que comenzar.