La infraestructura de recarga para coches eléctricos en España continúa creciendo a buen ritmo, pero lo hace acompañada de un problema cada vez más evidente que amenaza con convertirse en uno de los grandes frenos para la movilidad eléctrica. El país ya roza los 55.000 puntos de recarga públicos operativos, una cifra récord que refleja el avance del sector y el aumento de las inversiones, aunque detrás de ese crecimiento se esconde una realidad mucho menos positiva: miles de cargadores instalados están fuera de servicio.
Según los últimos datos publicados por AEDIVE (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica), España cuenta actualmente con 54.794 puntos de recarga operativos de acceso público. Solo en los primeros meses de 2026 se han instalado más de 5.000 nuevos postes, una evolución que demuestra que la electrificación del parque automovilístico avanza con fuerza y que el sector está en alza.

Además, cada vez hay más puntos de carga rápida y ultrarrápida, fundamentales para facilitar viajes largos y reducir uno de los principales temores de los conductores: quedarse sin batería en carretera. Los cargadores rápidos de entre 50 y 150 kW ya rondan los 12.000 puntos, mientras que los ultrarrápidos continúan aumentando progresivamente.
El 23 % de la red no funciona
Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de un problema estructural que ya resulta imposible ignorar. Junto a esos casi 55.000 cargadores funcionales existen otros 17.073 puntos instalados pero inoperativos. Es decir, cerca de uno de cada cuatro cargadores de la red española (23 %) no puede utilizarse. El fenómeno ha aumentado casi un 50 % en apenas dos años y pone de manifiesto un problema, que la expansión de la infraestructura avanza más rápido que la capacidad administrativa para tener toda la red en funcionamiento.
La situación no es homogénea en todo el país. Algunas comunidades autónomas presentan porcentajes especialmente elevados de puntos fuera de servicio. Baleares lidera la clasificación con un 45 % de cargadores inoperativos, seguida de Galicia con un 40 % y Extremadura con un 31 %. En términos absolutos, Cataluña es la región con más puntos inutilizados, con cerca de 3.500, mientras que Madrid y Andalucía superan ampliamente los 2.000 cargadores fuera de servicio.
Las causas del problema
El principal motivo detrás de esta situación es la saturación de la red eléctrica. Las compañías energéticas llevan tiempo alertando de que muchos nudos de conexión se encuentran cerca del colapso y de que la capacidad disponible para alimentar nuevas instalaciones es insuficiente. A ello se suman los retrasos burocráticos para obtener permisos, licencias y autorizaciones de conexión, procesos que en muchos casos pueden prolongarse durante meses. Como consecuencia, numerosos cargadores permanecen instalados físicamente, pero sin suministro eléctrico o pendientes de validación administrativa.
A los problemas de conexión se suman también incidencias relacionadas con el mantenimiento y el vandalismo. El robo de cobre en las mangueras de carga se ha convertido en una preocupación creciente, especialmente en instalaciones alejadas de núcleos urbanos o estaciones poco vigiladas.
Es una situación que también puso sobre la mesa el Barómetro de Electromovilidad de ANFAC, con sus datos tras el primer trimestre. José López-Tafall, director general del organismo, declaró: “Pese a los avances, persisten retos relevantes que deben abordarse con determinación, especialmente en lo relativo al desarrollo y eficiencia de la infraestructura de recarga de acceso público. Actualmente, uno de cada cuatro puntos de recarga instalados no se encuentra operativo, lo que limita el potencial de la red, y pone de manifiesto la necesidad de agilizar los procesos administrativos y mejorar la interoperabilidad para optimizar su funcionamiento”.

