En un momento en el que varios fabricantes tradicionales están moderando sus planes eléctricos, Toyota ha decidido ir en la dirección contraria. La compañía japonesa invertirá 862 millones de euros en sus plantas de Kentucky e Indiana, de los cuales 690 millones estarán destinados a producir un nuevo vehículo eléctrico en suelo estadounidense.
La planta de Georgetown será el epicentro de este proyecto, donde además se fabricarán modelos clave como el Toyota Camry y el Toyota RAV4, mientras que Indiana reforzará la producción del Toyota Grand Highlander.
Un segundo eléctrico rodeado de incógnitas

El primer eléctrico confirmado para Kentucky será una versión completamente eléctrica del Toyota Highlander, que pasará a ser exclusivamente cero emisiones en su próxima generación. Sin embargo, el segundo modelo sigue siendo un misterio.
Diversos informes apuntan a que podría tratarse de un SUV basado en el Toyota Land Cruiser Se Concept, un prototipo de tres filas con aspiraciones todoterreno y estructura monocasco que anticipa la nueva dirección de la marca. Otra posibilidad es que el nuevo modelo pertenezca a Lexus, con un SUV eléctrico prémium inspirado en el concepto presentado dentro de la estrategia Beyond Zero, pensado para competir con rivales como los grandes SUV eléctricos de lujo.
Estrategia industrial y adaptación al mercado

El movimiento también responde a factores industriales y geopolíticos. Toyota busca reforzar su producción local ante posibles cambios arancelarios y reorganizar su red de fabricación en EEUU, especialmente en lo que respecta a Lexus.
Incluso se contempla la opción de desarrollar modelos conjuntos con Subaru, lo que podría dar lugar a un SUV eléctrico de tres filas equivalente al Ascent.
Una gama eléctrica en plena expansión
El anuncio se enmarca en una transformación más amplia. Toyota ha intensificado su apuesta por los eléctricos con nuevos modelos y actualizaciones relevantes.
Entre ellos destaca la evolución del Toyota bZ4X, ahora renovado bajo la denominación bZ, junto a propuestas como el Toyota C-HR eléctrico o el bZ Woodland, orientado a un uso más aventurero. En paralelo, Lexus amplía su gama con el nuevo RZ eléctrico y el ES, que se ofrecerá en versiones híbridas y 100% eléctricas.
Un giro estratégico clave
Durante años, Toyota fue considerada una de las marcas más conservadoras en la transición hacia el coche eléctrico. Sin embargo, esta inversión refleja un cambio de rumbo claro.
El desarrollo de nuevos modelos eléctricos fabricados en Estados Unidos no solo busca competir con rivales como Tesla o Rivian, sino también adaptarse a la demanda local y a las políticas industriales del país.