Volvo lleva 25 años destrozando coches en Suecia y acaba de superar una cifra histórica: 10.000 pruebas de choque

Volvo ha superado las 10.000 pruebas de choque en su centro de seguridad, donde cada nuevo modelo puede sufrir más de 100 impactos reales.

Volvo prueba seguridad
El laboratorio de seguridad de Volvo en Gotemburgo ha superado las 10.000 pruebas de choque a escala real.
27/05/2026 14:30
Actualizado a 27/05/2026 14:30

El 29 de marzo del año 2000, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia inauguró oficialmente el Laboratorio de pruebas de choque del Centro de Seguridad de Volvo Cars en Gotemburgo. Veinticinco años después, aquella instalación se ha consolidado como uno de los grandes referentes mundiales en investigación de seguridad automovilística y acaba de superar una cifra simbólica: más de 10.000 pruebas de choque a escala real.

No se trata solo de estrellar coches contra una barrera para cumplir con una norma. El laboratorio de Volvo nació con una ambición mucho más amplia: reproducir accidentes reales, entender qué ocurre en una colisión y utilizar esa información para desarrollar vehículos capaces de evitar siniestros o reducir sus consecuencias. Es, en la práctica, uno de los lugares donde la marca sueca lleva décadas poniendo a prueba su promesa histórica de proteger la vida de las personas.

Volvo pruebas seguridad
Las pruebas permiten analizar cómo se deforma el vehículo y cómo actúan los sistemas de seguridad.

Un laboratorio pensado para recrear accidentes reales

El Centro de Seguridad de Volvo Cars cuenta con una infraestructura singular dentro de la industria. Sus dos pistas de ensayo, de 154 y 108 metros de longitud, permiten lanzar vehículos a diferentes velocidades y en múltiples configuraciones de impacto. Una de ellas es móvil y puede girar hasta 90 grados, lo que permite recrear colisiones entre vehículos desde prácticamente cualquier ángulo. 

Esta capacidad resulta clave para ir más allá de las pruebas más conocidas, como los impactos frontales, laterales o traseros. En un accidente real, los coches rara vez chocan en condiciones perfectas o totalmente previsibles. Por eso, Volvo utiliza estas instalaciones para simular escenarios mucho más complejos, con ángulos, velocidades y posiciones que se acercan a lo que sucede en carretera.

Volvo pruebas seguridad
Volvo utiliza dos pistas de ensayo para recrear impactos desde distintos ángulos y velocidades.

El laboratorio dispone también de una barrera de impacto de 850 toneladas y de múltiples configuraciones de ensayo para analizar cómo se comporta la estructura del vehículo, cómo actúan los sistemas de retención y qué ocurre con los ocupantes en cada fase del choque. Todo ello se registra con decenas de cámaras de alta velocidad capaces de captar hasta 3.000 imágenes por segundo, una información esencial para estudiar cada deformación, cada desplazamiento y cada milésima de segundo posterior al impacto. 

El proceso es extremadamente preciso. El sistema de propulsión acelera los vehículos hasta el punto exacto de impacto con una precisión milimétrica, de forma que los ingenieros puedan repetir condiciones, comparar resultados y validar soluciones de seguridad antes de que lleguen a producción. Esta combinación de pruebas físicas y análisis digital permite afinar el comportamiento de cada nuevo modelo mucho antes de que circule por la calle.

La actividad del centro ha sido constante desde su apertura. Volvo Cars realiza una media de unos 450 impactos al año y cada nuevo modelo puede someterse a un programa de validación que incluye entre 100 y 120 pruebas físicas de choque, además de simulaciones virtuales avanzadas. Los protocolos de organismos independientes como Euro NCAP o IIHS son solo una parte de ese trabajo, ya que la marca sueca desarrolla también sus propios ensayos internos.

Esa es una de las claves del enfoque de Volvo. La compañía no se limita a preparar sus coches para superar los requisitos reglamentarios o las pruebas estandarizadas. Su método se apoya en datos procedentes de accidentes reales y en el estudio del comportamiento del cuerpo humano en diferentes tipos de impacto. Con esa información, los ingenieros diseñan pruebas específicas que buscan reproducir situaciones habituales, pero difíciles de encajar en un protocolo convencional.

 

Uno de los ejemplos más recientes es el trabajo realizado con el nuevo Volvo EX60. El modelo ha sido sometido a escenarios complejos de salida de vía e impactos contra objetos sólidos, una situación especialmente peligrosa cuando el vehículo abandona la calzada y golpea un elemento estrecho y rígido, como puede ser un árbol o un poste. Para ello, Volvo ha utilizado un entorno real al aire libre y un poste de gran tamaño con el objetivo de replicar este tipo de siniestros con mayor fidelidad.

“Esta prueba reproduce lo que ocurre cuando un vehículo abandona la calzada y colisiona contra un objeto sólido estrecho, como un árbol”, explica Åsa Haglund, directora del Centro de Seguridad de Volvo. Según la responsable del centro, Volvo desarrolla sus propios ensayos de choque para reproducir escenarios reales de alta complejidad y superar ampliamente los requisitos de cualquier protocolo estandarizado.

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La electrificación obliga a adaptar los crash test a baterías, alta tensión y nuevas arquitecturas de vehículo.

El exterior del laboratorio también está preparado para pruebas dinámicas de alta exigencia, como vuelcos o salidas de vía. En estos ensayos, los vehículos pueden ser lanzados hacia una cuneta o contra diferentes objetos a alta velocidad. Estas instalaciones se utilizan además en colaboración con servicios de emergencia, que pueden entrenar en condiciones reales y perfeccionar sus técnicas de rescate y salvamento. 

El reto actual es aún mayor con la electrificación. Las nuevas arquitecturas de vehículo, la ubicación de las baterías y los sistemas de alta tensión obligan a adaptar continuamente los métodos de ensayo. Volvo asegura que el Centro de Seguridad sigue evolucionando para responder a estos nuevos desafíos, sin abandonar el objetivo que ha guiado a la marca durante décadas: avanzar hacia un futuro en el que nadie muera ni resulte gravemente herido en un Volvo nuevo.

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El Volvo EX60 ha sido sometido a ensayos de salida de vía e impactos contra objetos estrechos y rígidos.

Más de 25 años después de su inauguración, el laboratorio de crash test de Gotemburgo sigue siendo una pieza central en la estrategia de seguridad de Volvo Cars. Sus más de 10.000 pruebas de choque no son solo una cifra llamativa, sino el reflejo de una forma de trabajar basada en destruir vehículos para entender mejor los accidentes y fabricar coches capaces de proteger más y mejor a quienes viajan dentro y también a quienes están fuera.