Híbridos y Eléctricos

LA IMPORTANCIA DE LA SEGUNDA VIDA

Existen 900 euros de diferencia entre reciclar y reutilizar la batería del coche eléctrico

Más allá de la fabricación de coches eléctricos, la industria automotriz está tejiendo una cadena de valor en torno a las baterías. En ella se tienen en cuenta las numerosas posibilidades que existen para darles una segunda vida, así como el reciclaje de la mayoría de sus componentes.

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Las baterías del BMW i3 tienen diversos usos tras su vida útil en el vehículo.

2018 es considerado por los analistas el primer año en que el reciclaje de baterías de gran tamaño ha adquirido un volumen relevante. Se estima que, durante los últimos 12 meses, 33.000 baterías de vehículos eléctricos han llegado al final de su vida útil como sistema de almacenamiento para la movilidad eléctrica, aunque todavía puedan ofrecer entre un 70% y un 80% de su capacidad original. Esto equivale a un total de 1 GWh de baterías que han dejado de estar en circulación para pasar a tener una segunda vida o simplemente ser desguazadas para el reciclado de sus componentes químicos.

Según un reciente informe de Navigant Research, la comercialización de este tipo de baterías a gran escala se inició alrededor de 2010, y por entonces la mayoría de compañías involucradas en la cadena de valor del almacenamiento energético no tenían en cuenta el “factor retirada” en el modelo de comercialización de estos productos. En cambio, en los últimos años, las principales empresas del sector del vehículo eléctrico han revelado sus estrategias al respecto: Nissan, Renault, BMW, Audi y BYD, entre otros, han dedicado sus esfuerzos a explorar las posibilidades que existen para evitar que se desaproveche el valor que tienen las batería una vez retiradas de las carreteras o, lo que es mucho peor, que terminen contaminando el medio ambiente.

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BMW emplea viejas baterías de coches eléctricos en combinación con un sistema de recarga inteligente.

En el caso de BMW, la compañía bávara considera que se debería tener en cuenta el ciclo de vida completo de las baterías (incluida su utilidad más allá del vehículo) con el objetivo de reducir las tarifas para el leasing de un vehículo eléctrico. Según Klaus Fröhlich, jefe de I+D en BMW, “si reciclas los componentes químicos de una batería obtienes 100 euros”. En cambio, “si puedes usar la batería en una segunda vida”, continúa, “puedes conseguir 1000 euros por ella y permitir que siga dando servicio durante otros 20 o 30 años, lo que incrementa el valor residual (de los vehículos)”.

La importancia de cerrar el ciclo

BMW, que en la actualidad comercializa el i3 eléctrico y una gama completa de coches híbridos enchufables cuya batería es relativamente menor, acordó con Northvolt y Umicore la creación de un consorcio tecnológico con el fin de seguir, de principio a fin, la vida útil de las baterías de sus vehículos eléctricos. BMW ya está reutilizando en la actualidad los paquetes de celdas para el almacenamiento estacionario, por un lado con un sistema de baterías inteligentes para el hogar, y por el otro con la aplicación de las mismas en estaciones de recarga rápida de uso público. Una vez llegado el fin de su utilidad, con la ayuda de los mencionados socios, las materias primas se extraen de la batería y vuelven a utilizarse en el proceso de fabricación, cerrando de esta forma el ciclo.

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Audi apuesta por el reciclaje del 95% de los componentes de sus baterías.

Del mismo modo que BMW, su rival Audi también se asoció a Umicore para garantizar que los materiales de las baterías de sus coches eléctricos realicen un circuito cerrado con el objetivo de que se puedan utilizar los mismos elementos químicos más de una vez. Según el fabricante alemán de los cuatro aros, el 95% de los materiales empleados en la fabricación de baterías son reciclables.

Múltiples usos de segunda vida

Nissan, junto a su socio Eaton, ha lanzado su propio producto de almacenamiento estacionario llamado xStorage. Del mismo modo que el fabricante alemán, los japoneses también reutilizan baterías usadas de viejos coches eléctricos para ofrecer una solución que elimina la dependencia de la tarifa horaria valle y supervalle para la recarga del vehículo de forma económica a cualquier hora del día y permite optimizar el consumo de energía en el hogar.

En Holanda, la propia Nissan ha suministrado con 2,8 MWh de capacidad de almacenamiento al estadio Johan Cruyff Arena de Ámsterdam. Estas baterías de segunda vida han dejado de alimentar los motores del LEAF para almacenar la energía recolectada por una instalación de paneles solares.

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El sistema de almacenamiento estacionario del Amsterdam Arena combina baterías nuevas con usadas.

Por otro lado, en Reino Unido, la compañía Connected Energy está utilizando baterías antiguas del Renault Zoe para desarrollar sistemas de almacenamiento energético que sirven de apoyo a diversas estaciones de carga rápida para vehículos eléctricos.

Por último, en China, las baterías de iones de litio de segunda vida de marcas como BYD se están utilizando de forma extendida para sustituir las baterías de plomo-ácido que actúan como soporte a las torres de telecomunicaciones en caso de emergencia o fallida del sistema eléctrico, así como para la propulsión de algunos vehículos eléctricos que funcionan a velocidad reducida.

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