Al igual que el sector de los turismos, la rama industrial y profesional evoluciona favorablemente en Europa. Según los últimos datos del ICCT (Consejo Internacional de Transporte Limpio), los camiones y autobuses eléctricos están ganando cuota de mercado a un ritmo sin precedentes en la Unión Europea. Este fenómeno es el resultado de la entrada en vigor de los nuevos estándares de emisiones de CO₂. Estas medidas, más estrictas para vehículos pesados, están forzando a los fabricantes a priorizar las tecnologías de cero emisiones para evitar multas millonarias.
El éxito es especialmente visible en el transporte público. En 2025, casi la mitad de los nuevos autobuses urbanos vendidos en Europa fueron totalmente eléctricos, y los datos preliminares de 2026 sugieren que esa cifra ya ha superado la barrera del 50%. Ciudades de países como los Países Bajos, Dinamarca y Noruega lideran esta transformación, demostrando que la electrificación de los servicios municipales no solo es viable, sino que ya es la opción preferente por costes operativos y reducción de ruido.

El camión eléctrico: un crecimiento del 68% en dos años
Aunque el sector de los camiones pesados partía de una base menor, su evolución es meteórica. Entre 2023 y 2025, las matriculaciones de camiones eléctricos en Europa aumentaron un 68%. Fabricantes como Daimler Truck (con el eActros 600) y MAN están liderando este despliegue, impulsados por la necesidad de cumplir con los objetivos de la UE: una reducción del 45% en las emisiones de la flota para 2030. Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos, ya que el precio de adquisición de un camión eléctrico sigue siendo significativamente superior al de un diésel.
La infraestructura de carga sigue siendo el cuello de botella. A pesar del crecimiento en las ventas, las asociaciones de transporte advierten de que Europa necesita multiplicar por diez sus puntos de carga para vehículos pesados si quiere evitar un frenazo en la adopción. No obstante, la aparición de los primeros "Megawatt Charging Parks" (puntos de carga de un megavatio) a lo largo de los principales corredores europeos en 2026 está empezando a dar confianza a los logistas para las rutas de larga distancia.
La dinámica es particularmente evidente en el segmento de vehículos comerciales medianos. En 2025, se matricularon en la UE alrededor de 42.800 camiones ligeros y medianos, de los cuales aproximadamente 9.000 eran modelos de cero emisiones, lo que representa una cuota de alrededor del 21%, más del doble que la cifra del año anterior. Si bien la electrificación sigue siendo relativamente modesta en el segmento de camiones pesados, la tendencia también es al alza. En los tres primeros trimestres de 2025, la cuota de camiones de cero emisiones, es decir, camiones eléctricos y de hidrógeno, fue de alrededor del 1,6 %, en comparación con aproximadamente el 1,1 % del año anterior.

El desafío frente al mercado chino
A pesar del optimismo europeo, el informe del ICCT lanza un aviso: Europa todavía se encuentra dos o tres años por detrás de China en la electrificación del transporte pesado. En el país asiático, los camiones eléctricos ya representaban el 15% de las ventas totales en 2025. Los expertos advierten de que si la UE no acelera el despliegue de infraestructura y mantiene los estándares de CO₂, los fabricantes europeos corren el riesgo de perder el liderazgo tecnológico frente a marcas chinas que ya están empezando a exportar sus camiones eléctricos de bajo coste. La clave de los próximos meses será la implementación de la Euro VII y la revisión de los límites de CO₂ prevista para finales de este año.
Más allá de la ecología, el factor económico está empezando a inclinar la balanza. En países con altos precios de diésel y peajes basados en emisiones (como Alemania), el coste total de propiedad (TCO) de un camión eléctrico de larga distancia ya empieza a ser competitivo. Las empresas de logística pioneras están reportando que, a pesar de la inversión inicial, el ahorro en combustible y mantenimiento permite amortizar el vehículo en tiempos cada vez más cortos, especialmente si se aprovechan las cargas nocturnas más baratas.
Fuente: ICCT