24.000.000.000 €: las petroleras podrían ganar un beneficio extra en 2026 mientras los conductores europeos pagan carburantes disparados

Un informe sostiene que las petroleras ya han obtenido 1.300 millones extra y que esa cifra podría escalar hasta 24.000 millones en 2026.

Gasolinera repostar gasolina
Llenar un depósito diésel de 55 litros cuesta ya casi 27 euros más que antes del inicio del conflicto.
30/03/2026 17:40
Actualizado a 30/03/2026 17:40

La nueva escalada del petróleo provocada por el conflicto en Oriente Medio ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda para Europa, su enorme dependencia energética. Mientras millones de conductores europeos afrontan repostajes cada vez más caros, un nuevo informe de Transport & Environment dibuja el otro lado de la crisis, el de unas grandes petroleras que podrían cerrar 2026 con hasta 24.000 millones de euros en beneficios extraordinarios.

Según el análisis publicado por la organización, las compañías vinculadas al petróleo y al refino ya habrían obtenido alrededor de 1.300 millones de euros de ganancias sobrevenidas desde el inicio de la escalada de tensión. Si la situación actual se mantiene durante el resto del año, esa cifra podría elevarse hasta los 24.000 millones.

Gasolinera ballenoil
En un coche de gasolina llenar el depósito tiene un sobrecoste que ronda los 15 euros.

La crisis del petróleo vuelve a golpear al conductor europeo

El impacto sobre el bolsillo del conductor ya es claramente visible en toda la Unión Europea. Tras el repunte del crudo, el precio medio del diésel se ha situado en torno a los 2,06 euros por litro, mientras que la gasolina ronda los 1,89 euros. Son niveles que vuelven a acercarse a los peores momentos de la crisis energética de los últimos años.

Traducido al día a día, la subida es fácil de entender. Llenar un depósito diésel de 55 litros cuesta ya casi 27 euros más que antes del inicio del conflicto, mientras que en un coche de gasolina el sobrecoste ronda los 15 euros. Una cifra que afecta directamente al gasto mensual de millones de familias europeas.

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Con el repunte del crudo, el precio medio del diésel se ha situado en torno a los 2,06 euros.

En el caso de España, el informe estima que mover un coche de gasolina puede suponer actualmente unos 142 euros al mes en energía para un uso medio anual de 12.000 kilómetros. Frente a ello, un coche eléctrico se sitúa en torno a 48 euros mensuales, incluso contemplando distintos escenarios de recarga. La diferencia es especialmente relevante porque muestra cómo el vehículo eléctrico queda mucho menos expuesto a las tensiones geopolíticas del petróleo.

Para quienes recorren más kilómetros, como flotas, VTC, repartidores o profesionales del transporte, el contraste es todavía mayor. Según T&E, los usuarios de coches de combustión llegan a estar hasta cinco veces más expuestos a estas fluctuaciones que quienes utilizan un eléctrico.

La organización aprovecha este contexto para reclamar a Bruselas que reactive el impuesto temporal sobre beneficios extraordinarios aplicado tras la crisis energética de 2022. Entonces, la Unión Europea estableció un gravamen del 33 % sobre las ganancias que superaran ampliamente la media previa, lo que permitió recaudar alrededor de 28.000 millones de euros entre 2022 y 2023.

La propuesta ahora pasa por volver a utilizar ese mecanismo y destinar los ingresos a acelerar la electrificación del parque móvil europeo y el despliegue de la infraestructura de recarga. La lógica del informe es clara. Cada nueva crisis petrolera vuelve a demostrar la vulnerabilidad económica de seguir dependiendo del crudo importado.

tesla model 3 taxi (1)
Las flotas, taxis o VTC están mucho más expuetos ante estas subidas de precio.

Otro punto especialmente relevante del análisis tiene que ver con el diésel. Europa mantiene una dependencia estructural elevada de este combustible, con cerca del 20% del gasóleo consumido procedente de importaciones. Eso incrementa la exposición del mercado a tensiones internacionales, cuellos de botella logísticos y decisiones geopolíticas externas.

Además, parte de esos beneficios extraordinarios no se generan necesariamente dentro del territorio comunitario, sino también en jurisdicciones fuera de la UE, lo que complica la eficacia de cualquier medida fiscal exclusivamente europea. Aun así, T&E insiste en que existe margen para actuar y reducir la vulnerabilidad del consumidor.

La práctica totalidad de propietarios no cambiaría su coche de combustión por un eléctrico.
En España, emover un coche de gasolina cuesta 142 euros al mes; un eléctrico en torno a 48.

Más allá de la cifra de las petroleras, el dato realmente relevante para el ciudadano es el coste real de seguir dependiendo de gasolina y diésel. Cada nueva crisis internacional se traduce en un golpe casi inmediato al bolsillo, mientras que la movilidad eléctrica ofrece una estructura de costes mucho más estable y predecible.

La nueva escalada del petróleo no solo amenaza con disparar los ingresos extraordinarios del sector energético. También vuelve a recordar a Europa que la dependencia de los combustibles fósiles tiene un precio económico, industrial y social que acaba pagando el conductor. Y, una vez más, el coche eléctrico reaparece como una de las pocas alternativas capaces de reducir ese impacto.