El sector del automóvil, especialmente en Europa, está en un momento de transición en el que la electrificación lleva la voz cantante, pero no a la velocidad que se esperaba. Hace años se decidió apostar todo al coche eléctrico, cuando se anunció la prohibición de la venta de los modelos de combustión en 2035, pero las cosas no han salido según lo previsto y muchas marcas han dado un paso atrás, centrándose más en los coches híbridos enchufables. Volvo es una de ellas.
El fabricante sueco fue de los primeros que anunciaron una fecha temprana para tener una gama europea compuesta exclusivamente por vehículos de cero emisiones, motivo por el que llamó la atención que hace un tiempo empezara a lanzar de nuevo automóviles con mecánicas PHEV. Según la Jefa de Volvo Reino Unido, Nicole Melillo Shaw, eso no es traicionar sus intenciones, si no adaptarse al medio.

Usar los PHEV como fueron concebidos
En una entrevista reciente ha recalcado que los híbridos enchufables siguen teniendo su misma función, que es servir de puerta de entrada a la electrificación más avanzada para aquellos conductores que, por el momento, no quieren o no pueden dar el salto a los coches completamente eléctricos.
No solo eso, señala que la importancia de esta tecnología no depende de las marcas de coches, si no de que los usuarios los utilicen como fueron concebidos originalmente: “El matiz importante aquí no es cuántos híbridos vendemos, sino si la gente los conduce realmente como híbridos en lugar de simplemente como coches de gasolina”.
“En el pasado, cuando la autonomía en modo eléctrico era muy reducida, los conductores rara vez los cargaban. Volvo ha invertido considerablemente para garantizar que nuestros híbridos ofrezcan una gran autonomía, de modo que los usuarios puedan aprovecharlos tal y como fueron concebidos. Así, se convierten en un verdadero paso intermedio, y nos aseguraremos de ofrecer esa autonomía a nuestros clientes”, explica.
Tradicionalmente ha sido una mala praxis muy habitual, en la que mucha gente compraba un PHEV por las ventajas fiscales o de uso que ofrecía, como por ejemplo en España por la etiqueta CERO de la DGT o el menor coste o gratuidad del aparcamiento en las Zonas de Bajas Emisiones, pero a la hora de la verdad van sin carga en la batería, lo que no podría ser más contraproducente. Sin el apoyo eléctrico, el híbrido enchufable pesa de más, exige un sobreesfuerzo al apartado de combustión del sistema de propulsión y tanto el consumo como las emisiones se disparan.
Estar listos para cuando los conductores están preparados
Melillo cree que Volvo tiene una gama que ofrece lo que demanda el mercado, con un grueso formado por vehículos eléctricos que por el momento tienen la demanda que tienen, y nuevos PHEV con autonomías eléctricas cada vez mayores y permiten operar en modo cero emisiones en el día a día.
“Si todo el mundo decidiera conducir un coche eléctrico mañana, estamos preparados para dar soporte a ello, por lo que no hay preocupaciones desde el punto de vista de la innovación”, explica a Autocar, aunque añade que “pero si la adopción por parte de los consumidores no avanza al ritmo previsto, ¿cómo podemos colaborar (industria y gobierno) para que el resultado no sea meramente punitivo? Debemos dar un paso atrás, evaluar la realidad y unir fuerzas para seguir avanzando”.

