Anunció una fábrica para producir 100.000 coches eléctricos al año y solo ha vendido 660 en 9 meses: el problema que sacude a esta marca

Una investigación destapa el desequilibrio de la industria china, con capacidad para fabricar 63 millones de coches al año y fabricantes con ventas mínimas.

Skyworth fábrica
Skyworth Auto anunció en 2021 una capacidad de producción de hasta 100.000 coches eléctricos al año.
30/10/2026 14:00
Actualizado a 30/10/2026 14:00
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China se ha convertido en la gran potencia mundial del automóvil eléctrico, con fabricantes capaces de desarrollar nuevos modelos a gran velocidad, precios difíciles de igualar y una presencia internacional cada vez mayor. Sin embargo, detrás de esa expansión empieza a aparecer una realidad mucho menos favorable: algunas compañías apenas consiguen vender coches en su propio mercado, mientras el país acumula una capacidad industrial muy superior a sus necesidades.

Uno de los ejemplos más llamativos es Skyworth Auto, un fabricante chino de vehículos eléctricos que en 2021 anunció que su principal fábrica tenía capacidad para producir hasta 100.000 automóviles al año. Cinco años después, las ventas de la compañía en China durante los nueve primeros meses de 2026 apenas alcanzaron las 660 unidades, según una investigación publicada por el diario estadounidense The Wall Street Journal.

Skyworth primera unidad
 Skyworth impulsó su expansión industrial, aunque sus ventas apenas llegan a 660 unidades.

La diferencia entre ambas cifras es enorme, aunque conviene precisar que las 660 unidades corresponden exclusivamente a las ventas domésticas y no a toda la producción de la fábrica. Skyworth también mantiene actividad internacional, por lo que no es posible determinar el porcentaje real de utilización de sus instalaciones únicamente con este dato. En cualquier caso, las cifras ilustran las dificultades de determinados fabricantes para encontrar compradores en el mayor mercado automovilístico del mundo.

Una fábrica para 100.000 coches y concesionarios prácticamente vacíos

La investigación de The Wall Street Journal describe una situación especialmente llamativa en los establecimientos comerciales de Skyworth Auto. En su exposición de Nankín, la compañía presenta nuevos vehículos eléctricos y promociona su presencia en 45 países, mientras intenta proyectar la imagen de un fabricante con ambiciones internacionales. Sin embargo, esa actividad contrasta con sus reducidas ventas en China.

Los periodistas del diario estadounidense visitaron durante el verano varios establecimientos de la marca y encontraron algunos locales sin coches, trabajadores ni clientes. Otros puntos de venta que todavía aparecían identificados como concesionarios habían dejado de funcionar. Una situación que refleja las dificultades comerciales de una empresa que, pese a mantener proyectos y presencia internacional, apenas consigue matricular vehículos en su mercado de origen.

Skyworth EV6
El Skyworth EV6 es uno de los modelos eléctricos comercializados por el fabricante chino.

La supervivencia de estas compañías también está relacionada con el apoyo de las administraciones locales. Según la investigación, un gobierno de distrito de Nankín posee una participación del 5% en el fabricante de turismos eléctricos vinculado a Skyworth. Las autoridades han respaldado el desarrollo del proyecto, en línea con una estrategia industrial que durante años ha impulsado la creación de empresas y fábricas de vehículos eléctricos en distintas regiones chinas. 

China puede fabricar 63 millones de coches al año, pero su mercado se contrae

El problema va mucho más allá de Skyworth. Según los datos de la consultora Mobility Global recogidos por The Wall Street Journal, China dispone de instalaciones capaces de fabricar aproximadamente 63 millones de vehículos ligeros al año. Es una capacidad que supera ampliamente la demanda interior prevista para 2026 y que evidencia la magnitud de las inversiones realizadas durante los últimos años.

La situación resulta especialmente delicada porque las compras domésticas de turismos han descendido alrededor de un 22% durante los nueve primeros meses del año, según las cifras recogidas en la investigación. Cui Dongshu, secretario general de la asociación china de turismos CPCA, prevé que el mercado cierre 2026 con unos 18,5 millones de vehículos, su nivel más bajo desde 2014.

Skyworth fábrica
China tiene capacidad para fabricar unos 63 millones de vehículos ligeros al año.

A esta caída se suma la enorme fragmentación del sector. Según los cálculos de AlixPartners citados por el periódico estadounidense, China terminó 2025 con 143 marcas de vehículos eléctricos que comercializaban al menos un modelo. La presencia de tantos competidores dificulta que todos puedan alcanzar los volúmenes necesarios para rentabilizar sus inversiones y mantener una actividad industrial sostenible.  

La sobrecapacidad tampoco afecta exclusivamente al automóvil eléctrico. Parte de las instalaciones sobrantes corresponde a fábricas dedicadas a vehículos de combustión que han perdido actividad con el avance de los eléctricos y los híbridos enchufables. Mientras algunas plantas tradicionales reducen su producción, continúan funcionando otras instalaciones más recientes destinadas a las nuevas tecnologías.

Una guerra de precios que empieza a perjudicar a los fabricantes

La elevada competencia ha desencadenado una guerra comercial que está presionando los márgenes de buena parte de la industria china. Según los datos de AlixPartners recogidos por The Wall Street Journal, los precios de los automóviles en el país han disminuido cerca de un 20% desde comienzos de 2023, una reducción que ha beneficiado a los compradores, pero que también ha complicado la rentabilidad de numerosas empresas.

Skyworth inauguración
La competencia y la caída de precios amenazan la rentabilidad de los fabricantes chinos.

Durante los ocho primeros meses de 2026, el margen de beneficio de la industria automovilística china se situó en torno al 3,6%, uno de sus niveles más bajos de los últimos años. Esta situación obliga a muchos fabricantes a mantener promociones, reducir costes y buscar mayores volúmenes de producción, incluso cuando la demanda no crece al ritmo que habían previsto.

Las administraciones locales también afrontan una decisión complicada. El cierre de fábricas puede provocar la desaparición de empleos, reducir la recaudación fiscal y perjudicar las inversiones realizadas en determinadas regiones. Por ello, algunas autoridades siguen respaldando proyectos industriales que todavía no han alcanzado una escala comercial suficiente, retrasando el proceso de concentración que numerosos analistas consideran necesario.

Europa, cada vez más importante para las marcas chinas

Una de las principales consecuencias de este desequilibrio es la creciente importancia de las exportaciones. Ante la dificultad de absorber toda su capacidad productiva en el mercado nacional, los fabricantes chinos buscan nuevos compradores en Europa, América Latina, Australia y otras regiones donde todavía existen oportunidades de crecimiento.

Según las previsiones recogidas por The Wall Street Journal, China podría exportar alrededor de 12 millones de automóviles durante 2026, frente a aproximadamente un millón de unidades anuales a comienzos de esta década. Este incremento está modificando el comercio mundial del automóvil y aumentando la presión competitiva sobre los fabricantes europeos, especialmente en los segmentos donde el precio resulta decisivo.

La situación presenta una contradicción considerable. Mientras compañías como BYD, Geely y Chery refuerzan su presencia internacional, otros fabricantes chinos luchan por mantener una actividad comercial mínima en su propio país. La gran capacidad industrial de China continúa siendo una ventaja competitiva, pero el exceso de fábricas y marcas también amenaza con provocar una profunda reestructuración del sector.

El caso de Skyworth resume ese desequilibrio. Una empresa que anunció capacidad para fabricar 100.000 coches eléctricos al año apenas ha conseguido vender 660 unidades en China entre enero y septiembre, aunque su producción y sus ventas internacionales no están incluidas en esa cifra. El desafío para la industria china ya no consiste únicamente en fabricar coches eléctricos más baratos y avanzados, sino en encontrar suficientes compradores para sostener todas las inversiones realizadas.