Cada fabricante le da a sus tecnologías un nombre o un formato a su elección, en ocasiones haciendo que lo que para sus conductores es algo conocido, para el resto no signifique nada. Es lo que pasa con el ‘botón azul’, algo que no tiene un significado especial para casi nadie, pero para los propietarios de un Nissan es sinónimo del sistema ProPilot, es decir, de los asistentes avanzados de conducción.
Lleva ya 25 años a sus espaldas y en marzo de 2028 tendrá lugar el lanzamiento de su nueva generación. La clave esta será que incorporará inteligencia artificial y un sistema de percepción avanzada diseñado para operar con seguridad en entornos urbanos complejos.

Una historia de un cuarto de siglo
La historia de esta tecnología comenzó mucho antes de que apareciera el nombre ProPilot. En 1999, Nissan introdujo su primer sistema de control de crucero adaptativo, denominado Intelligent Cruise Control (ICC), capaz de ajustar automáticamente la velocidad del vehículo en función de la distancia respecto al tráfico precedente. Cinco años más tarde, en 2004, la marca se convirtió en el primer fabricante del mundo en comercializar un sistema de aviso de cambio involuntario de carril.
El siguiente gran avance llegó en 2013, cuando Nissan inició un amplio programa de pruebas de conducción automatizada en condiciones reales de tráfico. Los ensayos se desarrollaron en ciudades como San Francisco, Los Ángeles, Londres y Tokio, con el objetivo de recopilar datos sobre una enorme variedad de escenarios de circulación. Ese trabajo cristalizó en 2016 con el lanzamiento del primer ProPilot en Japón. Por primera vez, un vehículo de producción en serie destinado al mercado general combinaba de forma simultánea la gestión de aceleración y frenada con el mantenimiento activo del carril en autopista.
Tres años después, la llegada de ProPilot 2.0 amplió sus capacidades. El sistema fue capaz de gestionar desplazamientos multicarril, realizar adelantamientos y ejecutar cambios de carril en autopista, además de ofrecer funciones manos libres en determinados tramos equipados con cartografía de alta definición.
La próxima generación de ProPilot supondrá un cambio radical, porque su núcleo tecnológico estará formado por un software de conducción basado en inteligencia artificial capaz de interpretar la evolución completa del entorno de tráfico y anticipar las consecuencias de cada maniobra en tiempo real. En lugar de reaccionar únicamente a objetos aislados, esta inteligencia artificial comprenderá el contexto general de la circulación y adaptará su comportamiento de forma más fluida y natural, acercándose a la forma de conducir de un conductor con experiencia.
Wayve AI Driver
Para desarrollar esta capacidad, Nissan ha incorporado el sistema Wayve AI Driver, creado por la empresa británica Wayve, especializada en inteligencia artificial aplicada a la movilidad. Los vehículos de prueba ya ruedan por Tokio e integran once cámaras con cobertura de 360 grados, cinco radares y un sensor LiDAR de nueva generación.
Precisamente, la combinación de sensores constituye uno de los pilares fundamentales de la estrategia de la marca, que considera que la seguridad exige una arquitectura redundante. Es por eso que la próxima generación de ProPilot incorporará Ground Truth Perception, un sistema propio de percepción que utiliza LiDAR como capa independiente de verificación. Mientras las cámaras identifican y clasifican los objetos del entorno, el LiDAR mide con precisión su forma y distancia y los radares aportan información sobre velocidad y movimiento. La combinación de estas tres fuentes permite contrastar de manera independiente las decisiones del sistema.
Eiichi Akashi, Chief Technology Officer Nissan Motor Co., Ltd., ha explicado: “La actual tecnología ProPilot 2.0 ha tenido una excelente acogida, pero la próxima generación aportará funciones aún más innovadoras y transmitirá la sensación de que hay un conductor humano experto al volante. Se adaptará a condiciones de tráfico más complejas y ofrecerá mayor confianza y tranquilidad, mejorando la seguridad no solo del conductor, sino de todos los usuarios de la vía”.

