La industria automovilística está viviendo una evolución histórica. Desde China cocinan actualmente buena parte del desarrollo de los vehículos eléctricos. Sin embargo, este avance tecnológico está generando una consecuencia que empieza a preocupar tanto a fabricantes como a expertos del sector, y es que los coches son cada vez más pesados. De hecho, la diferencia no es especialmente pequeña, sino que se habla de un incremento que ya ronda los 400 kilogramos en apenas doce años.
Los datos oficiales muestran que el peso medio de los turismos fabricados en China alcanzó los 1.704 kilos en 2024, frente a los 1.312 kilos registrados en 2012. En otras palabras, el coche medio chino ha ganado 392 kilos durante este periodo, una evolución que coincide con la expansión masiva de los vehículos eléctricos e híbridos enchufables.

Más autonomía y baterías más grandes como consecuencia principal
Aunque el incremento de peso comenzó antes del auge de la movilidad eléctrica, la llegada masiva de los coches eléctricos ha acelerado el proceso. Las baterías siguen siendo uno de los componentes más pesados de cualquier vehículo y, cuanto mayor es la autonomía que demandan los clientes, mayor suele ser también la capacidad de las baterías instaladas. Según expertos del sector citados por medios chinos, un paquete de baterías de 100 kWh puede llegar a pesar entre 500 y 600 kilogramos.
Entonces, el motivo principal de este incremento no es otro que la propia demanda del mercado. Los consumidores piden cada vez coches eléctricos con mayor autonomía, más equipamiento tecnológico y dimensiones cada vez mayores. Por otro lado, la popularidad de los SUV ha contribuido notablemente a esta tendencia, pero no es el único factor. Las baterías de gran capacidad, los sistemas avanzados de asistencia a la conducción y los nuevos elementos de confort también añaden una cantidad considerable de peso.
Ya existen coches eléctricos de cerca de 3 toneladas
El resultado es que algunos modelos de nueva generación comercializados por fabricantes como BYD, NIO, Xpeng o Li Auto ya se acercan peligrosamente a las tres toneladas de peso en vacío. Hace apenas unos años, estas cifras estaban reservadas a vehículos comerciales o todoterrenos de gran tamaño. Hoy empiezan a ser habituales en determinados SUV electrificados de lujo.

Esta situación llega además en un momento en el que la penetración de los vehículos electrificados en China ha alcanzado niveles sin precedentes. Los modelos eléctricos e híbridos enchufables ya representan más del 60% de las ventas mensuales de turismos en el país, lo que convierte cualquier tendencia relacionada con su diseño en un asunto de enorme relevancia para toda la industria global.
El futuro para la movilidad eléctrica de peso ligero
Por eso, cada vez más fabricantes están empezando a mirar hacia una nueva dirección. En lugar de centrar todos sus esfuerzos únicamente en aumentar la capacidad de las baterías, muchas marcas trabajan ya en materiales más ligeros, arquitecturas más eficientes y tecnologías capaces de ofrecer mayores autonomías sin necesidad de incrementar el tamaño de los acumuladores.
Otro punto importante será también el aumento de la densidad energética de las baterías. Esto hace que, a menor tamaño, su capacidad se equipare a la de los componentes actuales, reduciendo así considerablemente su peso. Sobre esto tendrán mucho que decir las prometedoras baterías de estado sólido, las cuales son consideradas por muchos como el ‘Santo Grial’ de la tecnología eléctrica.

La evolución de los últimos años demuestra que la electrificación ha cambiado las reglas del juego en el automóvil. Pero también ha dejado claro que el futuro no dependerá únicamente de quién consiga fabricar la batería más grande o el coche más tecnológico. La siguiente gran revolución podría ser mucho más sencilla de explicar: construir vehículos capaces de recorrer más kilómetros consumiendo menos energía y, sobre todo, pesando bastante menos que los actuales.