Este 1 de julio marcará un nuevo cambio para los conductores españoles. El Gobierno pondrá fin al IVA reducido del 10% aplicado temporalmente a la gasolina y el diésel, de modo que ambos combustibles volverán a tributar al tipo general del 21%. No obstante, el Ejecutivo mantendrá un paquete de ayudas directas destinado a amortiguar el impacto del encarecimiento energético derivado de la crisis en Oriente Medio.
La medida forma parte del nuevo real decreto aprobado por el Consejo de Ministros, que sustituye al escudo económico activado en marzo tras el conflicto con Irán y prolonga durante tres meses varias iniciativas para contener el coste de la energía. Esta decisión ha llegado por la amenaza de Europa de sancionar a nuestro país por considerar ilegal una rebaja del IVA a los combustibles fósiles.

Descuentos directos que irán desapareciendo
Aunque desaparece el IVA reducido, el Gobierno conservará una bonificación directa sobre el precio de los carburantes, aunque irá reduciéndose progresivamente si se mantiene la estabilidad en los mercados internacionales.
Durante julio, el descuento será de 15 céntimos por litro, en agosto bajará a 10 céntimos y en septiembre quedará reducido a cinco céntimos por litro.
Además, los profesionales del transporte, la agricultura y la pesca seguirán recibiendo la ayuda de 20 céntimos por litro para el gasóleo profesional.
El Ejecutivo también ha aprobado una partida de 165 millones de euros destinada a subvencionar la compra de fertilizantes por parte del sector agrario, con el objetivo de aliviar el incremento de costes que continúa afectando a las explotaciones.
Una cláusula para actuar si vuelven a dispararse los precios

El nuevo decreto incorpora además un mecanismo automático que permitiría recuperar una ayuda de 20 céntimos por litro si la inflación de los carburantes supera el 15%.
Con esta fórmula, el Gobierno pretende responder con mayor rapidez a posibles tensiones internacionales que vuelvan a provocar un fuerte encarecimiento del petróleo y de los combustibles.
Las medidas aprobadas tendrán una vigencia inicial de tres meses.
Cambios también en la factura eléctrica
El Consejo de Ministros ha aprovechado el mismo paquete de medidas para iniciar la eliminación progresiva del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica.
Según el calendario aprobado, este gravamen se reducirá al 5% durante 2026, bajará al 3,5% en 2027 y desaparecerá completamente en 2028. El objetivo, según el Ejecutivo, es contribuir a abaratar la factura eléctrica tanto de hogares como de empresas y favorecer el desarrollo de las energías renovables.
Además, el Gobierno destinará 200 millones de euros a mejorar la climatización y la eficiencia energética de los centros educativos, reduciendo su consumo energético y mejorando el confort de alumnos y profesores.
La energía sigue presionando la inflación
Las nuevas medidas llegan en un momento en el que los precios de la energía continúan siendo uno de los principales factores de inflación. Según los datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el coste de los productos energéticos aumentó un 6,7% interanual en junio, por encima del 5,9% registrado en mayo.
Aunque el precio de los carburantes se ha moderado tras la relajación del conflicto en Oriente Medio, la electricidad y el gas han seguido encareciéndose después de la desaparición de algunas rebajas fiscales aprobadas meses atrás.
Con este nuevo paquete, el Gobierno busca retirar gradualmente las ayudas de carácter general mientras mantiene el respaldo a los sectores más dependientes del combustible y conserva herramientas para intervenir rápidamente si vuelven a producirse fuertes subidas de precios.