Los últimos datos de matriculaciones confirman que el mundo en general está cambiando hacia la movilidad eléctrica. Se trata de un crecimiento sostenido a nivel global, impulsado sobre todo por Europa y el fuerte tirón de los mercados emergentes. Sin embargo, este avance general contrasta con el comportamiento de una de las principales potencias económicas del planeta, que se ha convertido en la única gran región donde las ventas de híbridos enchufables y coches eléctricos experimentan un retroceso notable.
Esta diferencia refleja cómo las regulaciones, los incentivos fiscales y el desarrollo de las infraestructuras de carga condicionan la adopción de la nueva movilidad. Mientras gran parte del mapa acelera la transición hacia las cero emisiones, algunas zonas afrontan un estancamiento que redefine el mapa de producción y exportación a escala mundial.

El impulso de Europa y la explosión de los mercados emergentes
En estos momentos, Europa es el gran motor de crecimiento de la movilidad eléctrica a nivel internacional. Las entregas de vehículos 100 % eléctricos e híbridos enchufables han alcanzado volúmenes récord en el continente, registrando incrementos interanuales superiores al 30 %. Países como Francia han liderado esta progresión con aumentos significativos en sus cifras de matriculación, respaldados por la recuperación de programas de ayudas directas a la compra y estímulos fiscales. En España, iniciativas como el desbloqueo del Plan Auto+ buscan consolidar esta tendencia mediante incentivos de hasta 4.500 euros con carácter retroactivo.
De forma paralela, el resto del mundo experimenta un crecimiento exponencial. Las regiones en desarrollo de Latinoamérica, el sudeste asiático y Oriente Medio casi han duplicado las ventas de coches electrificados respecto al año anterior. Todo esto demuestra que la demanda de movilidad sostenible ya no es exclusiva de economías maduras, sino que también funciona en mercados donde la oferta de modelos asequibles ya se hace notar.

China se estanca en el consumo interno
Las cifras en China merecen una lectura detallada. Aunque las estadísticas de vehículos de nuevas energías (NEV) muestran un ligero descenso debido al frenazo en las ventas de modelos híbridos enchufables y de autonomía extendida, el coche 100 % eléctrico sigue aumentando. La pérdida de interés por los motores de combustión, incluidos los asistidos por baterías de pequeño tamaño, se acentúa en favor de la electrificación total.
Este escenario doméstico ha empujado a los grandes fabricantes chinos a batir récords en sus cifras de exportación. Con una cuota de penetración interna que ya supera dos tercios del mercado total de turismos, las marcas del gigante asiático centran gran parte de su capacidad productiva hacia Europa y los mercados emergentes para mantener su ritmo de crecimiento.

Norteamérica, el único punto del planeta donde el coche eléctrico no crece
El contrapunto a la expansión global se sitúa en Norteamérica, donde la demanda de vehículos eléctricos registra descensos superiores al 25 % en comparación con los registros del año anterior. La retirada progresiva de apoyos fiscales a nivel federal, la flexibilización de los límites de emisiones y los cambios legislativos aprobados en Estados Unidos a finales de 2025 han debilitado la dinámica comercial del sector en toda la región.
A diferencia del consumidor europeo o del asiático, el comprador norteamericano enfrenta un entorno marcado por la reducción de subsidios y un incremento en los precios. Esta combinación ha situado a Estados Unidos y su área de influencia en una posición opuesta al resto del globo, frenando la velocidad de adopción de la movilidad eléctrica en un momento clave para la industria.