Hace solo 5 años, nadie podía prever que un fabricante de teléfonos móviles revolucionaría la industria automotriz, pero está ocurriendo, y lo está haciendo de un modo sorprendente. Tras irrumpir con fuerza en el mercado con su berlina, el Xiaomi SU7, la división de vehículos eléctricos del gigante chino está captando una atención sin precedentes.
De hecho, la firma de inversión Goldman Sachs ha actualizado sus proyecciones sobre la marca, señalando una trayectoria de crecimiento que situará el volumen de entregas anuales por encima del millón de unidades para 2028, una cifra que implicaría duplicar sus registros comerciales en tan solo dos años.

Cifras al alza impulsadas por el volumen de entregas
Las estimaciones de la entidad financiera contemplaban un volumen más moderado, pero el sólido ritmo productivo y la alta demanda que registra la firma han llevado a los analistas a revisar las cifras. Para el ejercicio de 2026, Goldman Sachs prevé que Xiaomi supere las 500.000 unidades vendidas. Para el año que viene, el número de coches eléctricos que la marca podría entregar en todo el mundo llegaría hasta 770.000.
De cara a 2028, Xiaomi superará el umbral del millón de vehículos eléctricos, ajustando la cifra estimada a 1,036 millones de entregas. Es decir, que pasaría a vender el doble de unidades de aquí a dentro de 2 años.

La diversificación como motor de escala
El pilar de este crecimiento planificado reside en una ampliación progresiva de la gama de vehículos. Xiaomi no limitará su oferta a una sola berlina, sino que prepara nuevos modelos diseñados para cubrir los segmentos con mayor volumen de demanda global. La hoja de ruta de la compañía contempla la llegada inminente de un nuevo SUV eléctrico de representación, codificado como MX11, al que se sumará después una variante de mayor tamaño de tres filas de asientos, concebida bajo la denominación N3.
Esta arquitectura de gama permitirá a la marca diversificar su cuota de mercado en diferentes tramos de precio y tipologías de carrocería. El banco de inversión destaca también que Xiaomi incrementará de forma sustancial su presencia internacional en los próximos años, un movimiento necesario si tenemos en cuenta que China parece haber tocado techo. El salto progresivo desde su mercado doméstico hacia regiones con alta tasa de adopción de movilidad de cero se presenta como un paso decisivo para consolidar las cifras de producción necesarias para alcanzar el objetivo en 2028.

Rentabilidad operativa y revalorización en los mercados
La escalada en los volúmenes de fabricación tiene una repercusión directa en los márgenes de beneficio del fabricante chino. La división automotriz de la compañía ha comenzado a beneficiarse de economías de escala que optimizan los costes de producción por unidad, reduciendo el impacto de las inversiones en I+D y equipamiento de plantas. Goldman Sachs estima que los ingresos procedentes del área de vehículos eléctricos pasarán de un 32 % de la facturación total del grupo en 2026 a superar el 43 % hacia 2028.
Este rendimiento operativo ha llevado al grupo bancario a elevar el precio objetivo de las acciones de Xiaomi en la Bolsa de Hong Kong, fijando su valoración de referencia en los 45,8 dólares hongkoneses por título. El modelo de integración tecnológica vertical que aplica la corporación, vinculando el ecosistema de dispositivos inteligentes del usuario con el software de a bordo del automóvil, se perfila como un factor clave para mantener el atractivo de la marca frente a competidores tradicionales y firmas consolidadas de la nueva movilidad.