Francia advierte de una “terrible señal” ante la relajación de la UE: la “electrificación a fondo” tiene que ser el objetivo

Francia advierte que “cualquier debilitamiento sobre los objetivos climáticos europeos” pueden ser devastadores para la reducción de gases de CO2 y su meta ‘anticontaminación’.

Francia se posiciona a la contra de rebajar los objetivos de emisiones.
Francia se posiciona a la contra de rebajar los objetivos de emisiones.
29/06/2026 14:30
Actualizado a 29/06/2026 14:30
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El debate sobre el futuro del automóvil en Europa vuelve a aseverarse. Cuando parecía que la relajación de los objetivos climáticos aprobada por la Comisión Europea había reducido la tensión entre los distintos estados miembros, Francia ha dejado claro que no está dispuesta a aceptar nuevas concesiones que retrasen la electrificación del parque automovilístico europeo. Para ‘el país vecino’, seguir suavizando las normas enviaría un mensaje equivocado tanto a la industria como a los consumidores.

La posición francesa llega en un momento clave. Según los últimos datos, las ventas de coches eléctricos están acelerándose significativamente en varios de los principales mercados europeos (como España, tal y como apuntan los datos) un crecimiento que el ejecutivo francés considera una prueba de que la transición hacia la movilidad eléctrica está ganando impulso y no necesita más retrasos regulatorios.

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España, Países Bajos, Suecia y Dinamarca se unen a la reivindicación de Francia.

Francia a la contra de una nueva ‘flexibilización’

La ministra francesa de Transición Ecológica, Monique Barbut, ha advertido de que modificar nuevamente la normativa supondría lanzar una señal muy negativa a fabricantes e inversores. Francia sostiene que las reglas ya fueron flexibilizadas el pasado año y que volver a revisarlas generará incertidumbre en un sector que necesita estabilidad para seguir invirtiendo en electrificación.

Con ese objetivo, el Gobierno de Francia ha logrado reunir una minoría de bloqueo junto a otros siete países europeos, entre los que se encuentran España, Países Bajos, Suecia o Dinamarca. Todos ellos defienden mantener una hoja de ruta clara hacia la electrificación y rechazan nuevas excepciones que beneficien a los motores de combustión o retrasen la reducción de emisiones prevista para la próxima década.

La discusión se produce después de que la Comisión Europea ya rebajara sus planes iniciales. La propuesta original contemplaba una reducción del 100 % de las emisiones de CO2 de los coches nuevos en 2035, pero finalmente pasó a un objetivo del 90 %, abriendo la puerta a determinadas flexibilidades para los fabricantes. Ahora algunos gobiernos quieren ir todavía más lejos.

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La electrificación cada vez es más popular en toda la región europea.

Los coches eléctricos cada vez son más queridos en Europa

Uno de los argumentos principales de Francia son las cifras de ventas registradas durante los últimos meses. En mayo, las matriculaciones de vehículos eléctricos crecieron un 93% interanual en Francia y ya representaron cerca del 29% del mercado nacional. En el conjunto de Europa, los eléctricos alcanzaron aproximadamente el 22% de las nuevas matriculaciones, mientras que entre enero y mayo se rozó el millón de unidades vendidas.

Según la Comisión Europea, este incremento demuestra que el mercado está respondiendo positivamente pese a las dudas que existían hace apenas unos meses. El comisario europeo de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, llegó a calificar de "espectaculares" las cifras de ventas registradas en algunos de los principales mercados del continente. Parte de este crecimiento se atribuye al aumento del precio de los combustibles tras las recientes tensiones geopolíticas, además de los programas nacionales de ayudas a la compra que continúan vigentes.

Pese a la postura de Francia y sus aliados, según apuntan desde el Financial Times, el debate está lejos de concluir. Alemania e Italia continúan defendiendo una mayor flexibilidad para los fabricantes, proponiendo que tecnologías como los híbridos enchufables o los combustibles renovables tengan un mayor protagonismo dentro de la futura regulación europea. La negociación seguirá durante los próximos meses y el resultado dependerá, en buena medida, del equilibrio político entre los distintos Estados miembros.