Lotus acaba de completar un movimiento empresarial que puede terminar teniendo consecuencias importantes sobre sus deportivos de combustión y sus futuros coches eléctricos. Desde el pasado 21 de agosto, Lotus Technology controla el 100% de Lotus UK, incluyendo la histórica fábrica de Hethel y la consultora Lotus Engineering. En la práctica, la marca deja de funcionar como dos estructuras separadas para convertirse en un único negocio.
El propio consejero delegado, Qingfeng Feng, lo ha resumido con una idea clara: “una marca, una estrategia y un negocio”. Hasta ahora, la división británica responsable de desarrollar y fabricar deportivos como el Emira trabajaba dentro de una estructura diferente a la que dirigía los SUV y berlinas 100% eléctricas globales de Lotus. La operación elimina esa separación y pone todo el conocimiento técnico de la compañía bajo una misma dirección.

El verdadero valor de Lotus está en Hethel
La integración resulta especialmente relevante por lo que Lotus conserva en Reino Unido. Hethel ha sido durante décadas el corazón técnico de la compañía y allí se concentra buena parte del conocimiento que ha hecho reconocibles a sus deportivos: chasis, reducción de peso, aerodinámica y puesta a punto dinámica.
Lotus Engineering, además, lleva años ofreciendo servicios de consultoría a fabricantes de automóviles y proveedores externos. Bajo la nueva organización, ese conocimiento tendrá como prioridad los propios proyectos internos de Lotus. Esto puede resultar especialmente importante para los modelos eléctricos.
Una de las principales dificultades de construir deportivos y coches eléctricos de altas prestaciones está en controlar el peso añadido por las baterías. Integrar más estrechamente a los ingenieros especializados en chasis y estructuras ligeras con los equipos responsables de las plataformas electrificadas podría acelerar la llegada de ese ADN tradicional de Lotus a sus próximos vehículos.

Los eléctricos seguirán siendo importantes, pero ya no serán el único camino
La reorganización llega además después de un importante cambio de estrategia. Lotus había apostado inicialmente por un futuro prácticamente completamente eléctrico, pero posteriormente reconoció que el mercado no estaba evolucionando al ritmo esperado y pasó a defender una gama más flexible, en la que distintas tecnologías puedan convivir.
Al mismo tiempo, la compañía ha empezado a recurrir a motores desarrollados dentro de otros grupos para determinados futuros deportivos, liberando capacidad de ingeniería propia para centrarse en otras áreas.
El objetivo de la estrategia denominada Focus 2030 pasa precisamente por unir la tradición británica de ingeniería con las nuevas plataformas electrificadas de la compañía.

¿Qué significa esto para el Lotus Emira?
A corto plazo, el Emira continúa representando la parte más tradicional de Lotus: deportivo, bajo peso y motor de combustión.
La unificación empresarial no implica su desaparición inmediata. De hecho, Lotus trabaja en evolucionar su deportivo con más potencia y menor peso, mientras prepara también proyectos de altas prestaciones que pueden continuar recurriendo a motores térmicos.
Pero su importancia futura puede ir más allá del propio modelo. El conocimiento utilizado para conseguir que un Emira resulte ligero, ágil y comunicativo puede trasladarse ahora con mayor facilidad a modelos eléctricos mucho más pesados.
Ese será posiblemente el verdadero examen de la nueva Lotus. La compañía ya sabe construir SUV y berlinas eléctricas rápidas. Lo difícil será conseguir que, bajo una estructura empresarial única, sus futuros eléctricos tengan también aquello por lo que Lotus lleva décadas siendo diferente: que el peso, el chasis y la conducción importen tanto como la potencia.