Cuando llegan las olas de calor, conducir suele convertirse en una experiencia menos agradable de lo habitual. Las altas temperaturas hacen que el interior del vehículo se caliente mucho en pocos minutos, especialmente si permanece estacionado bajo el sol. A ello se suman los atascos, las largas esperas y los desplazamientos propios de las vacaciones o de las actividades al aire libre. No es algo agradable, pero en esta situación los avances tecnológicos que incorporan muchos coches eléctricos están haciendo que estas situaciones sean algo más llevables.
Las cuatro áreas en las que destacan los vehículos de baterías en este aspecto son: el preacondicionamiento del habitáculo, la climatización cuando el vehículo está detenido, la gestión térmica de la batería y la posibilidad de suministrar energía a dispositivos externos.

Habitáculo agradable cuando se llega al coche
El primero de estos aspectos tiene que ver con una costumbre muy extendida entre los conductores: dedicar varios minutos a buscar una plaza de aparcamiento protegida del sol. Durante una ola de calor, el interior de un vehículo estacionado bajo el sol puede alcanzar temperaturas muy elevadas en poco tiempo, haciendo que el volante, los asientos o el salpicadero resulten prácticamente imposibles de tocar durante los primeros minutos. Una manera de evitarlo es el sistema de preacondicionamiento remoto del habitáculo. Esta tecnología permite activar el climatizador antes de llegar al vehículo mediante una aplicación móvil, reduciendo la temperatura interior incluso antes de abrir la puerta. Gracias a esta función, el conductor puede encontrarse un ambiente mucho más confortable desde el inicio del trayecto, sin depender exclusivamente de encontrar una plaza a la sombra.
El segundo aspecto cobra importancia cuando el vehículo permanece inmóvil durante un tiempo prolongado. Los atascos provocados por las operaciones salida, las esperas para recoger a alguien o las paradas en áreas de servicio pueden convertirse en momentos especialmente incómodos si la temperatura exterior supera los 35 grados. En un vehículo eléctrico, el sistema de climatización puede mantenerse funcionando mientras el automóvil está detenido sin necesidad de que exista un motor de combustión al ralentí. Esto permite conservar una temperatura agradable en el habitáculo sin consumir combustible ni generar emisiones y evita mantener el vehículo funcionando únicamente para disfrutar del aire acondicionado.
Sin problemas de sobrecalentamiento
El tercer elemento está relacionado con el rendimiento del vehículo durante los episodios de calor extremo. Las altas temperaturas y la circulación lenta pueden hacer que los componentes mecánicos del coche se calienten demasiado, pero esto no es un problema es los modelos de cero emisiones, ya que disponen de sistemas de gestión térmica de la batería que supervisan constantemente su temperatura de funcionamiento. Regulan automáticamente la refrigeración o el calentamiento cuando resulta necesario para mantener la batería dentro de unos parámetros óptimos. Así ayudan a preservar la eficiencia energética, el rendimiento y la durabilidad del sistema.
El cuarto aspecto son las posibilidades de uso del vehículo más allá del desplazamiento en sí. Los eléctricos que disponen de tecnología V2L pueden utilizar la energía almacenada en su batería para alimentar dispositivos eléctricos externos, algo que resulta especialmente práctico durante las actividades propias del verano como una jornada de playa, una excursión, un picnic o una acampada. Permite conectar una nevera portátil para mantener frías las bebidas y los alimentos, alimentar un ventilador e incluso suministrar electricidad a pequeños electrodomésticos o equipos de iluminación.

