Morir de éxito es un riesgo muy real en la industria automotriz moderna, especialmente cuando se lanza al mercado un vehículo con una configuración mecánica muy demandada. Ajustar las cadenas de montaje, asegurar el suministro de componentes mecánicos y calibrar los motores eléctricos al ritmo de los pedidos es un encaje de bolillos complejo. El último en experimentar este cuello de botella industrial ha sido Xpeng con el lanzamiento de su modelo todocamino más polivalente; el GX.
El fabricante asiático se ha visto obligado a reorganizar de urgencia sus planes de fabricación debido a la abrumadora respuesta del mercado en sus primeras semanas de comercialización. La demanda de componentes específicos para este chasis ha superado las previsiones más optimistas de la marca, lo que ha provocado una saturación en la línea de montaje y el consiguiente incremento en los periodos de entrega para los compradores. La paciencia no es una cualidad de los chinos, acostumbrados a la inmediatez.
Las cifras de la espera según cada variante mecánica

El GX fue presentado en febrero, aunque no entró en fase comercial hasta hace unas semanas. En sus primeras horas de vida, XPeng recibió casi 25.000 pedidos por el coche. Un SUV que ha sabido captar la atención de los clientes gracias a una excelente relación calidad-precio. Su tarifa básica se sitúa en los 269.800 yuanes, unos 34.450 euros al cambio de divisa. He Xiaopeng, presidente y director ejecutivo de la marca ha reconocido que son dos los motivos por los que los tiempos de espera se han alargado.
El primer motivo es que demasiados consumidores han escogido la versión insignia, la más alta de todas. La segunda, es que la empresa necesitaba confirmar el proceso general antes de acordar el tiempo de entrega con el cliente. El 80% de los clientes han reservado la versión Ultra completamente equipada y asociada a un sistema híbrido de 1.585 kilómetros de autonomía (CLTC). Actualmente, algunos clientes tendrán que esperar hasta 35 semanas para recibir su coche, algo que muchos no están dispuestos a hacer. XPeng está tratando de reducir al máximo la espera.
Una movilización industrial con el apoyo de los proveedores

Ante esta situación, la cúpula directiva de Xpeng ha iniciado una campaña de movilización interna en sus instalaciones. Los equipos de ingeniería de producción están trabajando estrechamente con la cadena de suministro global para acelerar de forma drástica el ensamblaje de los trenes de propulsión y los componentes del chasis que limitan la velocidad de salida de los vehículos.
La compañía ha trasladado un mensaje de urgencia a sus proveedores clave de piezas mecánicas y módulos de batería con el objetivo de elevar la capacidad de suministro. Los máximos responsables del fabricante supervisan de primera mano los ajustes mecánicos en las líneas automáticas y los turnos de trabajo de los operarios para desatascar la producción y recortar los plazos. Para las familias que desean recibir su vehículo lo antes posible, los ejecutivos de Xpeng recomiendan la versión Ultra SE, la segunda más cara de las cuatro disponibles. El tiempo de espera para esta versión es de entre 7 y 10 semanas, y la disponibilidad es relativamente amplia. Es decir, XPeng recomiendan a sus clientes un coche más barato para así descongestionar las líneas.
El impacto en el volumen total de producción de la marca
Este incremento en el ritmo de las cadenas de montaje es fundamental para que el fabricante mantenga la tendencia positiva que viene registrando en sus balances mensuales de entregas de vehículos de nueva energía. Durante el pasado mes de mayo, Xpeng logró poner en las calles un total de 10.146 vehículos a nivel global, un volumen que representa un notable crecimiento del 30% en comparación con el mismo mes del ejercicio anterior. El nuevo SUV está llamado a convertirse en uno de los pilares de este volumen industrial, pero su éxito comercial real dependerá de la rapidez con la que los ingenieros optimicen los procesos de estampado, soldadura y ensamblaje final.