BYD, uno de los mayores fabricantes de vehículos electrificados del mundo, ha decidido modificar sus planes de expansión industrial en Europa. La compañía ha confirmado que el proyecto para construir una fábrica de automóviles en Turquía queda temporalmente paralizado mientras explora nuevas alternativas dentro de la Unión Europea.
La información ha sido adelantada por Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, quien reconoció que la prioridad actual de la empresa es completar la puesta en marcha de su nueva planta en Hungría antes de abordar una segunda instalación de producción en el continente.
El anuncio supone un giro inesperado, ya que hasta hace pocos meses se daba por hecho que la fábrica turca sería el segundo gran centro de producción de automóviles de BYD para el mercado europeo.
Hungría, el proyecto más importante para la marca

La planta de Szeged, en Hungría, se ha convertido en la principal apuesta industrial de BYD en Europa.
Aunque la producción de vehículos eléctricos estaba prevista inicialmente para finales de 2025, la compañía ha retrasado el calendario. Según explicó Stella Li, las instalaciones todavía se encuentran en fase de equipamiento, por lo que la fabricación de vehículos comenzará previsiblemente durante el último trimestre de 2026.
La fábrica será clave para la estrategia de localización de BYD en Europa, permitiendo fabricar vehículos dentro de la Unión Europea y reforzar su presencia en uno de los mercados más competitivos del mundo.
La compañía ya cuenta con experiencia industrial en la región gracias a sus instalaciones de autobuses eléctricos y ensamblaje de baterías ubicadas también en Hungría.
El proyecto de Turquía se queda paralizado

La gran sorpresa ha llegado con el proyecto previsto en Manisa, una ciudad situada al oeste de Turquía.
En 2024, BYD anunció una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares para construir una planta destinada a fabricar vehículos eléctricos para Europa. El objetivo era iniciar la producción antes de que terminara 2026.
Sin embargo, la compañía ha reconocido ahora que las obras ni siquiera han comenzado y que actualmente no existe una fecha definida para reactivar el proyecto.
Aunque BYD no ha cancelado oficialmente la inversión, la decisión evidencia que Turquía ha dejado de ser una prioridad inmediata dentro de los planes de crecimiento del fabricante chino.
España gana fuerza como posible destino
La búsqueda de una segunda fábrica dentro de la Unión Europea abre la puerta a nuevos candidatos.
Lo más llamativo es que BYD no contempla necesariamente construir una planta desde cero. Según explicó Stella Li, la empresa preferiría adquirir unas instalaciones ya existentes para acelerar los plazos y reducir costes.
En este contexto, España vuelve a situarse entre los países mejor posicionados. Diversas informaciones publicadas durante los últimos meses apuntaban a que el fabricante chino veía con buenos ojos la posibilidad de instalar una factoría en territorio español, con opciones a que sea una de Stellantis, aprovechando la sólida tradición industrial del país y su posición estratégica para abastecer al mercado europeo.
Aunque la compañía no ha confirmado ninguna ubicación concreta, el sur de Europa aparece como la región preferida para este futuro proyecto.
Las reglas "Made in EU" cambian el tablero
La decisión de BYD parece estar relacionada con la evolución de las políticas industriales europeas.
Aunque Turquía mantiene una unión aduanera con la Unión Europea que facilita el comercio de vehículos, Bruselas trabaja en nuevas normas conocidas como "Made in EU", destinadas a favorecer la producción local en sectores estratégicos.
Estas reglas podrían exigir un mayor porcentaje de valor añadido generado dentro de la Unión Europea para que determinados vehículos puedan beneficiarse de ayudas públicas o participar en programas de incentivos.
Varios gobiernos europeos, entre ellos Alemania, ya han mostrado su intención de adaptar futuras subvenciones a estos criterios.
Para fabricantes como BYD, producir dentro del territorio comunitario podría convertirse en una ventaja competitiva clave durante los próximos años.
Europa, un mercado estratégico para BYD
El fabricante chino continúa reforzando su presencia comercial en Europa y se ha convertido en uno de los protagonistas del crecimiento del vehículo eléctrico en la región.
Con una gama cada vez más amplia y una red de distribución en expansión, la compañía busca consolidarse como una alternativa real frente a las marcas tradicionales europeas.
La decisión de priorizar nuevas instalaciones dentro de la Unión Europea confirma que BYD considera el mercado europeo una pieza fundamental de su estrategia global y que la batalla por liderar la movilidad eléctrica seguirá librándose también en el terreno industrial.