Francia gana 3.000.000.000 millones revendiendo electricidad renovable a Europa (a 61,2 €/MWh) comprada mucho más barata a España

Francia ha convertido su posición en el mercado eléctrico europeo en un negocio multimillonario. Y parte de la explicación está en la electricidad barata que cruza los Pirineos desde España.

Francia gana 3.000.000.000 millones revendiendo electricidad renovable a Europa (a 61,2 €/MWh) comprada mucho más barata a España
Francia gana 3.000.000.000 millones revendiendo electricidad renovable a Europa (a 61,2 €/MWh) comprada mucho más barata a España
11/08/2026 07:15
Actualizado a 11/08/2026 07:15
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Francia ha convertido su red eléctrica en una importante fuente de ingresos para el pais. Entre enero y junio de 2026 ingresó 3.000 millones de euros por vender electricidad a los países vecinos, una cifra que ayuda a entender hasta qué punto el mercado eléctrico europeo ya no depende solo de quién genera más, sino de quién coloca mejor cada megavatio hora en el momento adecuado.

Ese movimiento tuvo además una lectura muy clara en precios. Mientras Francia exportó su electricidad a un precio medio de 61,2 € por megavatio hora, el mercado spot en España marcó 49,80 € y el italiano se disparó hasta 128,70 €. Ahí está buena parte de la explicación de por qué Italia, Alemania y Reino Unido figuran entre los principales destinos de la electricidad francesa.

Francia vendió más fuera y cobró mucho más por ello

Entre 2024 y 2026, el volumen de electricidad exportada por Francia de enero a junio aumentó un 10 %, pero el valor económico de ese comercio creció un 50 %. No hablamos solo de más energía cruzando fronteras, sino de una red capaz de capturar mejor el diferencial de precios entre mercados vecinos.

RTE, operador del sistema eléctrico galo, lo resumió así.

"El precio medio de la electricidad exportada fue de 61,2 € por megavatio hora (...). Al igual que en 2025 y 2024, Francia no malvendió su electricidad exportó su producción competitiva y excedentes de forma casi continua, beneficiándose de un mayor diferencial de precios con la mayoría de los países vecinos" - RTE, operador del sistema eléctrico francés

Más allá del tono institucional, los números encajan con esa idea. Francia mantuvo un saldo netamente exportador con Alemania, Reino Unido e Italia, y ahí aparecen tres huecos de precio muy distintos entre sí, pero igual de útiles para quien tiene excedentes que colocar.

Italia pagó caro mientras España actuó como suministro barato

Con Italia, el saldo neto exportador francés alcanzó 14,4 teravatios hora en el primer semestre. Con Alemania y Bélgica llegó a 13,9 teravatios hora, y con Reino Unido a 12,4 teravatios hora. Son volúmenes que retratan una interdependencia energética intensa en Europa occidental.

Ahora bien, no toda la electricidad que atravesó Francia salió de sus propias centrales. Francia importó 6,5 teravatios hora de electricidad desde España en el primer semestre del año, y el 72 % de la energía que cruza la frontera francesa sin consumirse en su territorio procede precisamente de España.

Ese dato deja una imagen muy concreta del tablero eléctrico europeo. Cuando en la península ibérica aparecen horas baratas, o incluso episodios de precios negativos, esa electricidad puede viajar hacia Francia y después seguir camino hacia otros mercados con precios más altos.

España aportó la energía y Francia encontró margen comercial

Durante los episodios de precios negativos en España, Francia importó electricidad de la península ibérica el 35 % del tiempo, a menudo para reexportarla a otros mercados. Dicho de otro modo, parte del excedente eléctrico español terminó funcionando como materia prima barata dentro del comercio continental.

Ahí surge una paradoja conocida para cualquiera que siga la expansión renovable. Cuanta más generación solar y eólica entra en un sistema, más probable resulta que aparezcan horas de precio muy bajo si la red no tiene suficientes salidas, almacenamiento o demanda flexible. Lo que para un país puede ser un síntoma de saturación temporal, para el vecino bien interconectado puede convertirse en una oportunidad comercial.

Con España, de hecho, la balanza de Francia fue importadora en un teravatio hora durante el primer semestre del año. No es un detalle menor, porque desmonta la idea simplista de un flujo unidireccional norte sur y muestra algo más interesante para el bolsillo y para la gestión renovable, que la electricidad sigue la señal del precio y la capacidad física de las interconexiones.

La red europea dejó una señal incómoda para España

A finales de 2025, Moncloa pidió ayuda a Bruselas para desbloquear nuevos corredores eléctricos. La petición encaja con una realidad cada vez más visible cuando sopla el viento o aprieta el sol y el sistema produce más de lo que puede absorber en ese instante.

Visto desde España, el asunto va mucho más allá del comercio entre operadores. Si una parte de la electricidad renovable acaba saliendo fuera a precios muy bajos y vuelve a valorarse mejor en otros mercados, la pregunta de fondo no es solo cuánto exporta cada país, sino quién captura el valor de esa energía limpia y quién soporta el coste de no tener suficientes interconexiones. En el primer semestre, Francia compró 6,5 teravatios hora a España y aun así cerró con ella una balanza importadora de solo un teravatio hora.

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