Esta empresa italiana de motos eléctricas busca hacer un hueco con un modelo muy ligero en un sector en el que quien más crece es China

Positive Motorcycles acelera su salto a la producción tras años de desarrollo de una moto eléctrica ligera, urbana y con ambición global.

positive egera moto electrica italiana
La start-up italiana quiere hacerse un hueco en el mercado las motos eléctricas.
19/04/2026 08:30
Actualizado a 19/04/2026 08:30

La electrificación del transporte no solo está transformando a los grandes fabricantes, también está abriendo la puerta a nuevas compañías con propuestas innovadoras. Es el caso de Positive Motorcycles, una start-up italiana que quiere hacerse un hueco en el competitivo mercado de las motos eléctricas con su modelo Egera.

Tras cinco años de investigación y desarrollo financiados con recursos propios, la empresa ha dado un paso clave: iniciar una ronda de financiación  para avanzar hacia la producción en serie. Este movimiento marca la transición de una simple idea atractiva a un proyecto empresarial con aspiraciones reales.

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Todavía necesita más apoyo para producir su moto en serie.

Y es que en el mundo de la movilidad eléctrica, diseñar un prototipo es solo el principio. El verdadero desafío está en fabricar, homologar y distribuir vehículos a gran escala, un obstáculo que muchas startups no logran superar.

Egera: diseño italiano y enfoque urbano

En el centro de la estrategia está la Positive Motorcycles Egera, una motocicleta eléctrica que apuesta por un equilibrio entre diseño, ligereza y funcionalidad. El modelo incorpora un motor refrigerado por líquido con unos hasta 40 CV de potencia máxima, pero con un rendimiento nominal de 14,7 CV, cifras suficientes para un uso cotidiano.

Además, esto hace posible homologarla como L3e, es decir, equivalente a una montura de combustión de 125 cenímetros cúbicos que se puede conducir con el permiso de moto A1 o con un carné de coche B con al menor 3 años de antigüedad.

La batería, por su parte, de 7,7 kWh permite una autonomía aproximada de 150 kilómetros por recarga, mientras que la velocidad máxima ronda los 125 kilómetros/hora.  Aunque no busca competir con los segmentos más deportivos de las motos eléctricas, la Egera sí apunta a un público urbano que valora la eficiencia, el estilo y la facilidad de uso. Su aceleración de 0 a 100 km/h en unos seis segundos y su peso contenido —unos 150 kg— refuerzan ese enfoque práctico.

Además, incluye elementos clave como frenada regenerativa y componentes con certificación IP67, lo que garantiza resistencia al polvo y al agua.

El gran reto: fabricar y sobrevivir

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Hacer realidad el proyecto sigue siendo el gran reto de la empresa.

A pesar de sus buenas cifras y atractivo diseño, Positive Motorcycles se enfrenta al desafío más complejo de todos: convertir su proyecto en un negocio viable. La compañía asegura haber avanzado en aspectos clave como la identificación de proveedores, acuerdos con distribuidores y validación del prototipo en condiciones reales, donde la moto ha alcanzado velocidades superiores a los 170 km/h en pruebas.

Sin embargo, el historial del sector invita a la cautela. Muchas start-ups de motos eléctricas han desaparecido antes de lanzar sus modelos al mercado, incapaces de superar las barreras industriales, regulatorias y financieras.

Una oportunidad en un mercado en expansión

El contexto, no obstante, juega a su favor. La demanda de vehículos eléctricos ligeros sigue creciendo, especialmente en ciudades donde las restricciones medioambientales y el coste del combustible impulsan alternativas sostenibles.

Si logra completar su desarrollo y asegurar la producción, la Egera podría posicionarse como una opción atractiva dentro del segmento de motos eléctricas urbanas: suficientemente potente, con buena autonomía y un diseño diferencial. Eso sí, esperan un precio de 10.000 euros o más, lo que puede ser decisivo a la hora de que encaje o no en un mercado lleno de motos de origen chino a precios más económicos.

Como sea, el tiempo dirá si Positive Motorcycles consigue evitar el destino de otras start-ups del sector. Por ahora, ha pasado de ser una promesa estética a un proyecto con ambición real. Y en la movilidad eléctrica, ese ya es un paso importante.