El Citroën 2CV no fue solo un coche. Fue una herramienta social. Un vehículo creado para mover a la Francia rural de la posguerra y convertido, con el paso de las décadas, en uno de los automóviles más reconocibles de Europa.
Ahora, más de 35 años después del final de su producción, Citroën ha confirmado oficialmente su regreso como coche eléctrico.
Vuelve el Citroën 2 CV. Eléctrico, asequible y urbano pic.twitter.com/NAZXqCm7aQ
— HíbridosyEléctricos (@hyecom) June 3, 2026
Espíritu, icono y eléctrico
La marca francesa quiere recuperar el espíritu original del “dos caballos”, pero adaptado a la nueva movilidad urbana y a las exigencias actuales del mercado europeo del vehículo eléctrico. El proyecto forma parte del plan estratégico “FaSTLAne 2030” de Stellantis.
El Citroën 2CV original nació en 1948 con una misión clara: ofrecer un coche barato, sencillo y práctico para millones de personas. Su diseño minimalista, su suspensión extremadamente blanda y su bajo consumo lo transformaron rápidamente en un símbolo popular. Citroën llegó a fabricar más de 5 millones de unidades hasta el final de su producción en 1990.
La filosofía era radicalmente simple. El coche debía ser capaz de transportar a cuatro personas y una cesta de huevos por caminos rurales sin romperlos. Pesaba alrededor de 600 kilos y priorizaba la funcionalidad sobre cualquier lujo.
Ese mismo concepto es el que Citroën quiere recuperar ahora en plena transición eléctrica europea. Según la compañía, el nuevo 2CV no será una reedición nostálgica, sino una reinterpretación moderna centrada en la accesibilidad, la ligereza y la movilidad asequible. Xavier Chardon, director general de Citroën, lo definió como un coche “eléctrico, esencial y asequible”.
Por el momento, la marca apenas ha mostrado un adelanto visual del modelo, pero sí ha confirmado varios aspectos clave. Será un pequeño coche eléctrico urbano, pensado para crear una nueva categoría de vehículos eléctricos económicos en Europa. También se espera que tenga un tamaño inferior a los cuatro metros y un precio especialmente competitivo dentro del mercado.
Diversas informaciones del sector apuntan a que el objetivo sería situarlo por debajo de los 15.000 €, una cifra especialmente agresiva para un coche eléctrico fabricado en Europa.

El movimiento responde además a un cambio claro en la industria. Las marcas europeas buscan recuperar terreno frente a los fabricantes chinos apostando por eléctricos pequeños, baratos y con fuerte identidad histórica. El éxito comercial del Renault 5 eléctrico ha demostrado que existe demanda para este tipo de modelos retro reinterpretados.
Citroën quiere diferenciarse evitando convertir el nuevo 2CV en un producto premium o excesivamente tecnológico. La idea sigue siendo la misma que hace casi 80 años: movilidad simple para la mayoría.
La marca francesa presentará más detalles del proyecto durante el Salón del Automóvil de París de octubre de 2026. Todo apunta a que el futuro 2CV eléctrico se situará entre el Citroën Ami y el ë-C3 dentro de la gama eléctrica de la compañía.