Durante muchos años el Freelander fue la puerta de acceso a la familia Land Rover. A pesar de ello, a pesar de su corta edad, el Freelander supo hacerse un hueco y un nombre. Ahora, Land Rover quiere recuperar su modelo más económico y para ello ha contado con la ayuda del Grupo Chery, los dueños de marcas como OMODA y JAECOO. A partir de ahora, Freelander será una marca con varios modelos y no solo un coche. Tras habernos dejado verlo por fuera ha llegado el momento de echar un vistazo a su interior, que fue adelantado hace unos días.
La alianza estratégica entre chinos e ingleses ha dado un paso definitivo de cara a su desembarco comercial en la segunda mitad de 2026. El proyecto nace con el objetivo de liderar el competitivo segmento de los vehículos de nueva energía en China antes de iniciar su expansión hacia los principales mercados globales. El plan de la marca es sumamente ambicioso en el plano de la electrificación, contemplando el lanzamiento de seis modelos diferentes a lo largo de los próximos cinco años, que incluirán motorizaciones híbridas enchufables, eléctricas puras y de autonomía extendida.
Eléctrico de autonomía extendida y batería CATL

En el plano estrictamente técnico, el Freelander 8 confía su movilidad a un esquema híbrido de autonomía extendida (EREV). El sistema utiliza un motor térmico turbocompresor de 1,5 litros (1.5 T) que desarrolla una potencia máxima de 115 kW (156 CV). El bloque de gasolina no desplaza el vehículo de forma directa, sino que actúa como un generador dedicado a suministrar energía al sistema eléctrico y al módulo de almacenamiento.
La energía eléctrica se concentra en un paquete de baterías de 60,331 kWh suministrado por el especialista CATL. Según los datos oficiales, el 8 es capaz de homologar una autonomía en modo puramente eléctrico de aproximadamente 221 kilómetros bajo las condiciones del ciclo de medición CLTC. Se espera que su autonomía en ciclo combinado (electricidad+combustión) supere ampliamente la barrera de los 1.200 kilómetros en condiciones de circulación normales.
A pesar de estar desarrollado en China por Chery, el Freelander 8 sigue estando asociado a Land Rover y eso quiere decir que debe cumplir con ciertos estándares como 4x4. Para garantizar el avance en superficies de baja adherencia, el vehículo incorpora un despliegue de gestión de tracción y bloqueos físicos compuesto por sistemas electrónicos i-ATS encargados de reconocer las condiciones del firme para adaptar la entrega de par, diferencial delantero mecánico autoblocante, diferencial trasero electrónico autoblocante (e-LSD), sistema de bloqueo central virtual y suspensión neumática de doble cámara.
Interior al estilo BMW

Hace unos días la marca adelantó ciertos aspectos del interior del nuevo Freelander 8. Con una longitud total de 5,185 metros y una distancia entre ejes de 3,04 metros, el primer modelo de la marca disfrutará de un amplio interior con tres filas de asientos y seis plazas. En la parte delantera, en el salpicadero, se han instalado dos grandes paneles digitales. En el centro de la consola encontramos el habitual panel de 15,6 pulgadas que se sitúa como eje central del sistema multimedia. Una configuración habitual dentro del concepto de diseño estandarizado chino.
La novedad se sitúa detrás. Ocupando todo el ancho del salpicadero, Chery y Land Rover integran un display centralizado en mostrar la información más importante relativa a la conducción. Combina las funciones habituales de un cuadro de instrumentos digital y el Head-Up Display. De esta forma, chinos y británicos copian la excelente presentación del BMW iX3 Neue Klasse. Los alemanes han sido los primeros en integrar este tipo de panel panorámico (Panoramic View) que, con casi toda seguridad, empezaremos a ver más habitualmente. El Freelander 8 todavía no ha anunciado sus precios de venta.