Un ejercicio de impacto es a lo peor que podemos someter nuestras rodillas si tenemos problemas con ellas: correr, jugar al fútbol, tenis o pádel son prácticas que empeoran las molestias o lesiones leves de rodilla.
No someter a la articulación a un esfuerzo excesivo es crucial y el ciclismo nos permite hacer ejercicio sin 'machacar' las rodillas. No obstante, no hay que aventurarse: damos por hecho que se ha acudido a un médico especialista y que la recomendación (o no) de montar en bicicleta viene de su parte. Y es que no podemos autodiagnosticarnos, eso sería fatal.

Un dolor intenso o una inflamación importante ya nos tendría que alertar de que hay algo grave. O si hemos tenido una lesión reciente, tenemos que darnos algo de tiempo. Por no hablar de 'cosas' ya más graves, como una rotura de ligamentos o meniscos. La bicicleta nos va a ayudar a recuperarnos y a coger confianza, pero no es la forma de curarnos, eso hay que tenerlo muy claro.
- Envío gratis
- Devoluciones gratis
- A prueba de agua
Dicho todo esto, queremos romper una lanza a favor de las bicicletas eléctricas cuando queremos realizar ejercicio físico y mantener un buen nivel prestacional si nuestras molestias son ligeramente considerables, ya que el aporte de potencia del motor reduce la fuerza que tienen que hacer nuestras piernas, disminuyendo de esa forma la carga sobre la articulación de la rodilla. Y esto es muy de agradecer, por ejemplo, en momentos críticos de las salidas, como cuando nos encontramos con una fuerte pendiente o que, yendo por ciudad, tengamos que salir de los semáforos o stops.

O si, por ejemplo, queremos hacer una salida de muchos kilómetros. Siempre que tengamos que hacer un extra de esfuerzo, el motor sale en nuestra ayuda. ¿Que de repente sopla el viento en contra con fuerza? No hay problema. Y es que el poder elegir un nivel de asistencia del motor en cada momento hace que podamos adaptar las rutas (o los diferentes tramos) a nuestras necesidades en cada momento y así proteger nuestras rodillas.
Beneficios directos
Además de que hacemos ejercicio, en caso de tener problemas de rodilla la práctica de ciclismo con bicicleta eléctrica reduce los impactos en las articulaciones. Como decíamos, otros deportes como el correr, el tenis o el pádel son muy agresivos en general, y más si tenemos molestias.

Por otro lado, el ejercicio realizado con la bicicletas hace que se fortalezcan los músculos que protegen la rodilla, lo que hace que la recuperación sea más rápida. Por ejemplo, dar pedales hace que los cuádriceps, gemelos, glúteos o isquiotibiales cojan fuerza.
Por otro lado, el pedaleo hace que la rodilla esté contínuamente en movimiento (bueno, en bajadas no), lo que hace que no aparezcan dolores por rigidez, manteniendo la movilidad de la rodilla sin movimientos bruscos.

Cómo actuar
Es importante tener en cuenta que, aunque vayamos con una bicicleta eléctrica, un sobresfuerzo puede hacer que retrocedamos en nuestra recuperación, así que hay que tomarse las cosas con calma. No nos planteemos retos importantes, es decir, obviemos rutas excesivamente largas, con fuertes desniveles o de demasiada complejidad técnica.

Tenemos que estar cómodos en la bicicleta: es una recomendación en general pero, si además presentamos un problema de rodilla, la posición en la bicicleta es crucial, y es que una mala posición puede empeorar nuestro problema. Tenemos que tener el sillín a la altura correcta, con las priernas suficientemente estiradas, aunque siempre tiene que haber una pequeña flexión de la rodilla incluso cuando tenemos el pedal en la posición más baja. Hay muy buenos tutoriales donde se dan las pautas a seguir para una correcta colocación del sillín.
La relación de transmisión a llevar (los cambios) tienen que permitir cadencias de pedaleo relativamente altas. Se habla de estar, más o menos, entre 80 y 100 rpm y evitar pedaleos en relaciones largas (cuando no es necesario), esas que hacen que vayamos como 'atrancados': de esa manera, estamos forzando la rodilla, por no hablar de los componentes de la bicicleta (cadena, cassette), aunque eso es otro tema.

Hay que reconocer que usar una bicicleta eléctrica en momentos de lesiones es una excelente manera de ganar confianza e ir recuperando sensaciones: las lesiones se arreglan también desde nuestra cabeza ya que, si nos encontramos mentalmente bien, los problemas físicos se llevan de mejor manera. Pero no hay que confiarse: lo peor que podemos hacer es 'pasarnos de frenada'.
Veredicto: a favor de las bicicletas eléctricas
Mantenerse activo con menos esfuerzo y menor impacto sobre la articulación, es el veredicto (o resumen) de este reportaje. Mejorar la movilidad, hacer que los músculos que rodean y que ayudan al trabajo de la rodilla se fortalezcan, por no hablar del beneficio mental que supone salir a montar en bici (y a relacionarse con los demás, si generalmente montamos con alguien) nos perecen los mejores aportes de la bicicleta eléctrica.
