Este youtuber utiliza unos potentes imanes de 500 kg de fuerza (4.905 N) para sustituir una pieza de las bicicletas que lleva años sin cambiar

Colin Furze, un creador de contenido británico ha reemplazado los amortiguadores de una bicicleta por imanes; el prototipo funciona, pero plantea algunos límites técnicos y ciertos riesgos prácticos.

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Imanes en lugar de amortiguadores en una bicicleta: ¿es posible?
11/06/2026 14:00
Actualizado a 11/06/2026 14:00

El popular creador e inventor británico Colin Furze ha presentado un prototipo de bicicleta que prescinde de resortes y aceite hidráulico: su suspensión se basa exclusivamente en la repulsión entre potentes imane.

El experimento, documentado en vídeo y difundido en todas las redes sociales, demuestra que la idea es viable a pequeña escala pero también sus limitaciones de diseño y riesgos asociados al uso de imanes de neodimio.

La física del experimento

Furze partió de una pregunta sencilla: ¿puede la fuerza magnética sustituir el papel que tradicionalmente cumplen muelles y amortiguadores en una bicicleta? Para responderla adaptó un cuadro viejo y montó pares de imanes enfrentados en los puntos donde habitualmente actúan los amortiguadores.

La repulsión entre polos del mismo signo crea una “zona de flotación” que absorbe parte del impacto y permite que el asiento y la estructura se muevan con suavidad relativa sobre los baches. En las pruebas en carretera, la bicicleta “rebotó” y filtró irregularidades, lo que sorprendió a quienes esperaban resultados puramente experimentales.

El recurso de los imanes de gran potencia, de neodimio en este caso, es clave para que el sistema funcione con la carga de un ciclista adulto. Pero esos mismos imanes introducen algunas cuestiones técnicas. Su alta fuerza de atracción y repulsión exige un control preciso del juego mecánico para evitar torsiones indeseadas y fallos estructurales.

Además, si dos imanes se acercan demasiado pueden dañarse entre sí o atraer objetos metálicos con fuerza peligrosa. Algunos prototipos reportados en la prensa emplearon imanes con especificaciones comerciales muy elevadas, lo que subraya el carácter “de laboratorio” de la experiencia.

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El prototipo es funcional, pero plantea algunos problemas técnicos.

La suspensión magnética ofrece ventajas conceptuales: ausencia de fricción mecánica directa, menor mantenimiento por pérdida de aceite y la posibilidad de diseñar curvas de respuesta no lineales jugando con el posicionamiento de los imanes. Pero también presenta algunos problemas prácticos: sensibilidad a fuerzas laterales, dificultad para escalar la solución a suspensiones delanteras con geometrías complejas y costes, tanto económicos como de seguridad, asociados a la manipulación de imanes potentes.

Una suspensión magnética bien diseñada podría, en teoría, reducir fricciones y alargar la vida útil de ciertos componentes; sin embargo, su integración requiere calculo estructural avanzado, materiales resistentes a campos magnéticos y soluciones para evitar interferencias con sensores o electrónica cercana.

Sustituir un amortiguador por un par de imanes no solo cambia la fuente de la fuerza reactiva: altera cómo se distribuyen las cargas en el chasis, cómo responde el vehículo ante impactos de distinta frecuencia y cómo se comporta frente a maniobras que combinan torsión y compresión. La validez de la solución depende tanto de la física de los imanes como de la arquitectura completa del vehículo.