Nadie lo duda. La electrificación es un pilar actualmente en China, especialmente en materia de turismos. Pero el gigante asiático ya ha puesto el foco en un sector todavía más complejo, que no es otro que el del transporte pesado. Las autoridades chinas han presentado un ambicioso plan para acelerar la adopción de los llamados ‘camiones de nueva energía’, con una meta muy concreta sobre la mesa: que estos vehículos representen el 40% de las ventas del segmento antes de que termine la década.
El objetivo forma parte del plan impulsado por once organismos gubernamentales, entre ellos el Ministerio de Transporte. Además de los turismos, Pekín considera que la descarbonización del transporte de mercancías será una pieza clave para reducir emisiones y disminuir la dependencia energética del país.

Hasta 1,6 millones de camiones eléctricos para 2030
China ya ha empezado a trabajar en ello. La hoja de ruta diseñada por las autoridades chinas va mucho más allá de un simple porcentaje de penetración. El documento establece que, para 2030, la flota nacional de camiones pesados de nueva energía deberá superar los 1,6 millones de unidades.
Esto supondría que aproximadamente uno de cada cinco camiones pesados en circulación en China utilizaría tecnologías alternativas a los motores diésel tradicionales. Dentro de esta categoría se incluyen principalmente modelos 100% eléctricos, aunque también tienen cabida otras soluciones como los vehículos de pila de combustible de hidrógeno o, de darse, la hibridación enchufable (alternativa que muy pocos han investigado hasta ahora).
Otro de los objetivos más llamativos del plan es que estos vehículos sean responsables del 18% del volumen total de mercancías transportadas por carretera. Esto apunta a que no se trata únicamente de aumentar el número de unidades vendidas, sino de garantizar que desempeñen un papel relevante dentro de la actividad logística del país.

China ya lo hizo una vez con los coches eléctricos, ahora lo hará con los camiones
La estrategia recuerda inevitablemente a la seguida durante la última década con los turismos electrificados. Mediante incentivos, inversiones en infraestructuras y objetivos industriales muy definidos, China ha logrado convertirse en el mayor mercado mundial del vehículo eléctrico. Ahora pretende trasladar esa misma fórmula al transporte pesado. Y parte con una ventaja importante la electrificación de los camiones ya no es un fenómeno anecdótico dentro del mercado chino.
Según diversos análisis del sector, la penetración de los camiones de nueva energía ha experimentado un crecimiento espectacular durante los últimos años. En determinados meses recientes, estos modelos han llegado incluso a representar más de la mitad de las matriculaciones de vehículos pesados en el país asiático. Este avance se ha visto favorecido, especialmente, por la aparición de nuevas soluciones de recarga ultrarrápida o el desarrollo de modelos específicamente diseñados para operaciones logísticas de corta y media distancia.
Europa en el punto de mira
La apuesta china por los camiones electrificados podría tener implicaciones mucho más allá de sus fronteras. El país alberga algunos de los mayores fabricantes de vehículos industriales del mundo, por lo que una aceleración de la demanda interna podría traducirse también en una mayor presencia internacional de estas tecnologías.

Por eso, si China logra cumplir sus objetivos, podría establecer un nuevo estándar para el resto de mercados. Europa y Estados Unidos también han comenzado a impulsar la electrificación del transporte de mercancías, aunque con un objetivo mucho más moderado. La experiencia reciente demuestra que Pekín suele utilizar sus metas industriales como una guía estratégica más que como una simple declaración de intenciones. En el caso del coche eléctrico, muchos de los objetivos fijados hace años se alcanzaron incluso antes de lo previsto. Ahora, el país quiere repetir esa historia con los camiones.