Al igual que el resto de categorías del mercado, la maquinaria pesada puede y necesita electrificarse. El campo de la minería es uno de los mayores focos de contaminación del mundo, o al menos lo era. La industria acaba de marcar un punto de inflexión con la entrega oficial del primer camión puramente eléctrico alimentado por una batería de iones de sodio. La unidad se ha incorporado a las operaciones de la mina Tangshan Sanyou, marcando el debut de un esquema de almacenamiento químico que cada vez más turismos empiezan a usar. Una alternativa frente a las costosas baterías basadas en el litio.
El vehículo es el resultado del desarrollo conjunto entre la firma especializada Hina Battery y el fabricante Tonly Heavy Industry. El proyecto toma como base la plataforma del camión minero Tonly TLE120, adaptando su arquitectura para albergar un enorme acumulador concebido para soportar el trabajo continuado en recorridos de corta distancia y máxima exigencia de arrastre. Además de destacar la importancia y extravagancia del momento, el TLE120 demuestra un enorme poder con sus baterías de última generación.
Un paquete energético de 676 kWh y recarga ultrarrápida

Como ya hemos dicho, el elemento central radica en el sistema de baterías en serie Haixing desarrollado por Hina Battery. La instalación suma una capacidad total de 676 kWh, ofreciendo una densidad energética a nivel de celda de 165 Wh/kg. Este paquete ha sido ajustado mecánicamente para suministrar un flujo constante de corriente hacia los motores eléctricos sin comprometer la estabilidad térmica del conjunto. Al contrario de los turismos, que premian y anuncian las fuertes aceleraciones, el TLA120 necesita progresividad y estabilidad en la entrega de potencia.
Aunque el fabricante no ha indicado la autonomía, sí ha especificado detalles sobre la gestión de la carga. Una vez más la batería destaca por su alto rendimiento. Los datos técnicos ratifican un proceso de carga rápida capaz de completar un ciclo del 0% al 100% en un tiempo de entre 20 y 25 minutos. Asimismo, la durabilidad química del acumulador garantiza una vida útil superior a los 8.000 ciclos bajo recargas agresivas continuas, una cifra que coincide con el ciclo de vida operativo del propio camión.
Rendimiento frente al frío extremo

Una de las grandes fortalezas mecánicas de las celdas de ion de sodio respecto a las de ion de litio radica en su comportamiento en rangos térmicos adversos. El módulo sufre una degradación de capacidad significativamente menor cuando el termómetro empieza a bajar, convirtiendo a este camión en la solución idónea para minas a cielo abierto en regiones septentrionales durante la época invernal. Además, hay que tener en cuenta que el sodio es un elemento común en la naturaleza, lo que nos libera de la guerra por el litio y su costosa y contaminante extracción.
La adopción de la química de sodio en la plataforma TLE120 abre un interesante contraste técnico frente a los modelos existentes. En desarrollos previos sobre esta misma base equipados con baterías de fosfato de hierro y litio (LFP), la capacidad máxima alcanzaba los 801 kWh debido a la mayor densidad energética del litio frente a los 676 kWh del sistema actual. Pese a esta diferencia en el volumen total de energía almacenada, el menor coste de los materiales del sodio, su alta resistencia térmica y la velocidad de recarga compensan la menor densidad. El Tonly TLE120 servirá como banco de pruebas real para validar si la tecnología de ion de sodio puede consolidarse como alternativa directa en el transporte pesado fuera de carretera.